El capital español apuesta por Londres

Inversores privados han movido durante el último año 1.000 millones en la capital británica

El Arco del Almirantazgo (Londres), que Rafael Serrano convertirá en hotel.
El Arco del Almirantazgo (Londres), que Rafael Serrano convertirá en hotel.

Las grúas trabajan a destajo en la City de Londres. Los nuevos proyectos de oficinas y apartamentos de lujo abundan en una ciudad donde bulle el mayor mercado inmobiliario del mundo. En el Monopoly londinense participan desde inversores privados hasta fondos soberanos, que el año pasado se dejaron casi 45.000 millones de dólares (40.780 millones de euros) en la ciudad, muy por encima de Nueva York, Tokio o París. El capital español ha dado también un pellizco en ese pastel al protagonizar operaciones por más de 1.000 millones de euros en el último año, según la consultora JLL. Pontegadea, la inmobiliaria del fundador y principal accionista de Inditex, Amancio Ortega, es la firma más activa en ese mercado.

Pontegadea es una de las principales inmobiliarias españolas, con unos activos repartidos en todo el mundo que a finales de 2013 superaban los 4.500 millones de euros. Su cartera ha engordado en el último año y medio. Londres es uno de los mercados preferidos por el empresario gallego. Acaba de comprar el inmueble comprendido entre los números 14 y 28 de Oxford Street por una cifra que el mercado sitúa entre 425 y 450 millones de libras (de 600 a 630 millones de euros). Ortega pasó a ser el casero de uno de sus mayores competidores, Primark, lo que en otros rincones del mundo también sucede con marcas como H&M.

Ortega, la tercera fortuna del mundo según Forbes, es el español que mejor se codea en Londres con los grandes inversores internacionales, que siguen a la caza de las piezas más interesantes del mercado. La ciudad no fue ajena al crac de 2008, pero en los últimos años el valor de las propiedades ha remontado hasta superar en un 10% el nivel de 2007. Hoy, los británicos debaten sobre la existencia de una nueva burbuja inmobiliaria.

Los grandes actores internacionales buscan edificios comerciales y de oficinas. “El mercado británico es muy transparente; conocemos todos los tratos que se efectúan. Ahora los bancos vuelven a prestar, pero están altamente regulados, por lo que han tomado el relevo los fondos, en especial los norteamericanos”, explica Chris Ireland, presidente en Reino Unido de la consultora JLL, que invitó a un grupo de periodistas a sus cuarteles en Londres.

'Spain' recupera protagonismo

Londres concentra la sede mundial de multitud de fondos de inversión. Hace solo un par de años, la directriz era clara con España: “No go”. Así lo explica Fraser Bowen, director regional de mercado de capitales para Europa de JLL. El capital hoy mira a dos ciudades: Madrid y Barcelona. Sin embargo, los grandes fondos se inclinan por grandes operaciones inmobiliarias, no siempre disponibles en esos dos mercados. “Hay falta de producto”, sostiene Bowen. Coincide con él Russell Jewell, jefe de capitales de AWE Europe, uno de los diez mayores fondos del continente.

De acuerdo con esta firma, el capital extranjero copa el 75% de las operaciones, liderado por EE UU, China, Singapur y Alemania. La principal baza del Reino Unido es la buena marcha de su economía, que en 2014 se expandió un 2,8%, según Ireland. Los analistas creen que el PIB y el empleo seguirán aumentando en los próximos años. Solo el referéndum prometido por el primer ministro David Cameron para 2017 sobre la salida de la Unión Europea parece empañar esos datos.

Los españoles ocupan el noveno lugar entre los compradores más activos de inmuebles en Reino Unido. Durante el boom español, desembarcaron multitud de compañías, desde Renta Corporación a Metrópolis. Metrovacesa protagonizó en 2007 la mayor operación realizada en la City, con la compra de la sede del HSBC por 1.600 millones de euros. Dos años después, tras el pinchazo de la burbuja, tuvo que revenderla por 1.000 millones.

La estrategia de Ortega es distinta. Fuentes del mercado la definen como “defensiva, patrimonial y a largo plazo”. A pocos metros del edificio que ocupa Primark, el empresario tiene otro inmueble, que compró hace tres años al fondo alemán Deka por 190 millones de libras. Su ubicación es inmejorable: la esquina de Oxford Street con New Bond Street. “Oxford Street es la principal calle comercial de la ciudad, mientras que New Bond es la más cara del mundo. Y la zona va a experimentar mejoras en poco tiempo”, explica Giles Stevens, consultor de inversión de JLL en el West End londinense. La agresividad de Ortega hace que se conforme con rentabilidades del 4,25%, como en el caso de Devonshire House, un enorme edificio comercial que adquirió en 2013 por 561 millones de euros, o incluso del 3,89% en un edificio de oficinas en el que Río Tinto tiene sus cuarteles generales.

Otra de las sociedades más activas en Londres es Allegra European Holdings, propiedad de la familia Losantos, los antiguos dueños de Riofisa. Debutó en el mercado británico en 2008, cuando adquirió un edificio de oficinas en la City alquilado al grupo asegurador Daiwa por 62 millones de euros. El año pasado, compró un inmueble por 87 millones y vendió otros tres por 176 millones. Las rentas de alquiler de oficinas en esa zona triplican las del mejor lugar de Madrid y cuadruplican las de Barcelona.

También el mercado hotelero está en el punto de mira de los empresarios españoles. El financiero Rafael Serrano se impuso en 2012 en una subasta para hacerse con una concesión a 99 años del emblemático Arco del Almirantazgo, un edificio histórico cercano a Trafalgar Square. Pagó 60 millones de libras (84,1 millones de euros) para reconvertir el inmueble en un hotel de lujo. También tuvo que ver en la operación por la que Rosalía Mera y Sandra Ortega compraron el hotel Bulgari.

OHL, junto con el conglomerado Hinduja, convertirá el antiguo Ministerio de Defensa británico en un gran hotel de cinco estrellas con apartamentos de lujo.

Sobre la firma

Lluís Pellicer

Es jefe de sección de Economía de EL PAÍS, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera. Ha sido corresponsal en Bruselas entre 2018 y 2021 y redactor de Economía en Barcelona, donde cubrió la crisis inmobiliaria de 2008. Licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona, ha cursado el programa de desarrollo directivo de IESE.

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