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La zona euro recuperará en 2016 los niveles de PIB previos a la crisis

EE UU recuperó los niveles de empleo hace un año, y su nivel de PIB a mediados de 2010

Estados Unidos recuperó los niveles de empleo previos a la crisis hace un año, y su nivel de PIB allá por mediados de 2010. Lo hizo con una combinación poco ortodoxa de políticas fiscales y monetarias expansivas, y tras resolver de un plumazo su crisis financiera, con el cierre de centenares de bancos pequeños y prácticamente obligando a sus grandes entidades financieras a aceptar capital público en grandes dosis y a limpiar sus activos tóxicos para eliminar la desconfianza. Europa eligió el camino contrario: con medias tintas para la banca y con austeridad fiscal y una política monetaria mucho más timorata por parte del BCE. Las diferencias están ahí: el desempleo de la eurozona sigue por encima del 11%, más del doble que en EE UU; en 2008 era del 7%. La Comisión Europea vaticinó este martes que, al menos en términos de PIB, el continente empieza a cerrar ese diferencial: la economía de la eurozona recuperará los niveles precrisis el año próximo, según los pronósticos de primavera.

"Estamos en medio de la primavera económica más despejada desde hace años", decía este martes con la fanfarria habitual el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, que pasó prácticamente de largo por ese dato. En una entrevista reciente con este diario, Moscovici sí entonó un mea culpa sin paliativos por los errores cometidos en la gestión de la crisis en Europa.

La eurozona, con todo, va sacando la cabeza. Su PIB crecerá el 1,5% este año y casi un 2% el próximo. Como en el caso de España, el consumo interno es el principal motor de la salida de la crisis continental, junto con la caída de los precios de la energía, la depreciación del euro y el plan de compra de deuda del BCE. Hasta ahora, la Comisión sostenía que la mejoría estaba ligada a las reformas y los ajustes. Bruselas, además, admite que el área euro “seguirá sufriendo el legado de la crisis en los años venideros”, con tasas de paro elevadas (y de larga duración), una elevada fragmentación financiera, niveles de deuda muy abultados y, sobre todo, brumosas perspectivas a medio plazo por el desplome de la inversión, el envejecimiento de la población y la declinante productividad. “Los países con más espacio fiscal, como Alemania, deberían hacer algo más”, fue el único mensaje al respecto de Moscovici.

Europa sale mal parada de la comparación con EE UU. Hay razones estructurales que explican las diferencias —las grietas en el diseño del euro, la falta de un Tesoro y de un verdadero banco central que actúe como ventanilla de última instancia—, pero también errores graves de gestión. “EE UU tardó dos años y medio en recuperar los niveles de PIB precrisis porque supo limpiar a tiempo los activos tóxicos y diseñó las compras de bonos a gran escala en tiempo y forma. El BCE acaba de comenzar con esas compras, y no ha acabado la limpieza de los bancos: ahí está la diferencia”, dice el analista Juan Ignacio Crespo.

La eurozona casi duplicará este año la tasa de crecimiento

El cambio de aires en la política económica europea (neutralidad en la política fiscal y expansión en la monetaria) se deja sentir en la recuperación. La eurozona crecerá el 1,5% este año, casi el doble que el año pasado, con avances de PIB en 27 países –todos, incluida Grecia y con la única excepción de Chipre—pero con disparidades cada vez más alarmantes entre los socios. Ese es el lado oscuro del sueño europeo: tasas de paro inferiores al 5% en Alemania y superiores al 25% en Grecia; superávits comerciales del 8% en Alemania y Holanda frente a los déficits en siete de las 19 economías del euro.

La eurozona se beneficia de una recuperación cíclica, y por el viento de cola que supone el abaratamiento del petróleo, la depreciación del euro y el crecimiento global. Y, sobre todo, de las políticas del Banco Central Europeo: “Las políticas de expansión cuantitativa [compra de deuda a gran escala] están teniendo un impacto significativo en los mercados financieros, contribuyen a tener menor tipos de interés y a una mejora de las condiciones crediticias”, según el informe de la Comisión, que subraya como una victoria la política fiscal neutral tras varios años de austeridad a rajatabla, y el plan de inversiones que está a punto de echar a andar.

Como resultado de esas fuerzas, Bruselas mejora sus previsiones en una décima para este año, hasta el 1,5%. “La economía europea disfruta de su mejor primavera en muchos años, tanto por factores externos como por las políticas europeas, que empiezan a dar frutos”, según el comisario Pierre Moscovici.

Bruselas, aun así, reconoce que se trata de una recuperación “desigual”, en función de lo que afectan a cada país el abaratamiento del petróleo y del euro, o la mejora de las condiciones proporcionada por el BCE. Apunta que la inflación solo se recuperará mínimamente a partir de finales de este año. Aplaude la mejoría de los mercados de trabajo, pero apunta la lentitud de ese proceso: el paro en la eurozona seguirá en el 11% a finales de este año, en la zona de máximos desde que existe el euro y con picos superiores al 20% en Grecia y España. Y, en definitiva, asegura que los riesgos “están equilibrados”, pero advierte de que podrían producirse sorpresas negativas en los más diversos ámbitos: los dos más preocupantes son el aumento de las tensiones geopolíticas y los episodios de volatilidad en los mercados financieros por la normalización de la política monetaria en Estados Unidos.

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