Solo Madrid, País Vasco y Navarra cumplieron el tope de deuda en 2014

El pasivo del conjunto de las Administraciones Públicas asciende al 97,67% del PIB. Las comunidades, donde más crece el pasivo con un alza del 12%

La deuda pública y el paro persisten como los dos grandes desequilibrios de la economía española. Mientras el desempleo comienza a retroceder, aunque con más lentitud de la deseable, la deuda pública sigue avanzando. El endeudamiento de las administraciones públicas españolas ascendió al 97,7% del PIB a cierre de 2014, lo que significa un aumento del 7% respecto a 2013, según los datos difundidos este viernes por el Banco de España. Se necesitan 13 dígitos para ilustrar el volumen del pasivo del conjunto de las administraciones públicas con los bancos: 1.033.857.000.000 euros.

Esta deuda creció el año pasado en 67.687 millones. Aunque buena parte de este aumento corresponde al Gobierno central, las comunidades son las que alimentaron su pasivo a mayor ritmo. El endeudamiento de las autonomías creció un 12% en 2014 hasta los 236.7478 millones de euros, el equivalente al 22,4% del PIB. Este dato sirve para reflejar la dificultad de las administraciones regionales para embridar el déficit público y reducir sus números rojos. Según los datos del Banco de España, ninguna autonomía, salvo Madrid, País Vasco y Navarra, consiguió limitar su deuda al objetivo —diferente para cada una de ellas— marcado por el Ministerio de Hacienda, a pesar de que estos topes fueron revisados al alza en septiembre del año pasado. No obstante, estas cifras serán revisadas por Hacienda ya que incluirá sus propios ajustes [excluye préstamos del BEI y reclasifica la deuda de empresas públicas]. De esta forma, comunidades como Galicia esperan cumplir finalmente con el tope.

Las que más se han desviado con los datos del Banco de España son las que acumulaban más déficit [diferencia entre gastos e ingresos presupuestarios] hasta noviembre, último dato disponible. Así la Comunidad Valenciana, Murcia, Baleares, Cataluña y Andalucía son los territorios que más desfase registran. Esta circunstancia sugiere que o bien tienen un problema de financiación o que son más manirrotas. Además, estos incumplimientos indican que las comunidades no consiguieron contener el déficit público [la diferencia entre gastos e ingresos públicos presupuestarios] en el 1% del PIB como estaba pactado.

La autonomía que más debe en relación con su riqueza es la Comunidad Valenciana (37,9% del PIB), seguido por Castilla-La Mancha (33,5%) y Cataluña (32,4%). En el extremo contrario figuran Madrid (12,5%), País Vasco (13,9%) y Canarias (14,5%). Por volumen, Cataluña debe 64.475 millones a las entidades financieras; Valencia tiene un pasivo de 37.376 millones y Andalucía, de 29.101 millones de euros.

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Los préstamos del fondo de liquidez autonómica (FLA) son el principal mecanismo de financiación del conjunto de las comunidades autónomas durante 2014, en detrimento de los valores emitidos, según un estudio publicado este viernes por el BBVA. El año pasado el Gobierno central prestó algo más de 12.000 millones a las comunidades a través de estos instrumentos para pagar a sus proveedores.

El alto nivel de deuda coincide con un clima de calma en los mercados financieros lo que aligera el coste de la deuda. El interés medio del Tesoro está en mínimos históricos lo que permite financiar la deuda al menor coste de la historia —el coste medio de las emisiones fue del 1,52%—. El Gobierno calcula que la reducción de los intereses ha permitido ahorrar unos 13.000 millones en intereses durante los dos últimos años.

No obstante, el elevado volumen ha disparado los gastos financieros hasta los 31.032 millones a noviembre del año pasado, según los últimos datos disponibles. Aunque a cierre del ejercicio este gasto ascenderá hasta cerca de los 33.000 millones.

Desde el Ministerio de Economía destacan que pese al alto nivel de la deuda, la evolución de 2014 supone el menor incremento anual desde el inicio de la crisis. Recuerdan que en 2008 el pasivo de las administraciones públicas subió un 14,6%, y un 8,4% en 2013, lo que dibuja una ralentización del ritmo de crecimiento de la deuda.

Este menor incremento del ratio de deuda relación con el PIB registrado el año pasado se debe a que durante los últimos tres años se ha producido un intenso proceso de consolidación fiscal —se han reducido los números rojos de las administraciones públicas con recortes de gasto y subida de impuestos—. Además, el año pasado la deuda pública española no ha engordado a costa de digerir las ayudas extraordinarias para recapitalizar el sistema financiero —en 2012 supusieron 39.000 millones— ni se han destinado tantos recursos como en los dos años precedentes a sanear a las comunidades y los ayuntamientos mediante el plan de pago a proveedores y el fondo de liquidez autonómica (FLA). Economía también recuerda que en los años anteriores España tuvo que poner un buen pellizco de dinero para el rescate de Grecia, Portugal e Irlanda así como para la amortización del déficit eléctrico.

Sobre la firma

J. S. G.

Redactor jefe de Economía y Negocios en EL PAÍS. Estudió Económicas y trabajó cinco años como auditor. Ha cubierto la crisis financiera, contado las consecuencias del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el rescate a España y las reformas de las políticas públicas de la última década. Ha cursado el programa de desarrollo directivo (PDD) del IESE.

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