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La fiscalía suiza investiga al HSBC por blanqueo y registra su sede en Ginebra

El ministerio público suizo anuncia la apertura de un procedimiento penal

El fiscal general de Ginebra abandona la sede del HSBC.

Un equipo de funcionarios de la Fiscalía de Ginebra vestido de paisano irrumpió este miércoles por la mañana en las oficinas de la filial suiza del poderoso banco HSBC, situada en la muy exclusiva Quai des Bergues, una vía donde se agolpan hoteles y establecimientos de lujo en la margen derecha del río Ródano. La Fiscalía iniciaba así la investigación criminal por “blanqueo de capitales agravado”.

Los fiscales Olivier Jornot e Yves Bertossa, que ordenaron el registro, se presentaron a primera hora de la mañana en la sede principal del HSBC en la capital suiza acompañados de inspectores de policía y de expertos financieros. A lo largo de la jornada extendieron los registros a otras sucursales en los suburbios de la ciudad suiza. “Estamos buscando archivos y documentos. Cualquier cosa que podamos encontrar y sirva para nuestra investigación”, señalaron los fiscales.

Las pesquisas surgen días después de conocerse que el banco ayudó a sus potentados clientes a evadir impuestos. La semana pasada se conoció la identidad de algunos de estos clientes, gracias a los documentos robados al banco por el informático Hervé Falciani en 2008. El conocido como SwissLeaks reveló la existencia de 106.000 clientes de 200 países entre los que se cuentan sospechosos de financiar el terrorismo, traficantes de armas y otros supuestos defraudadores como políticos, artistas y deportistas. Los ficheros obtenidos por Falciani se correspondían a 2006 y 2007 cuando circularon por las cuentas del HSBC de Ginebra, según los primeros indicios, hasta 180.000 millones disimulados en estructuras offshore con sede en el Caribe.

Los fiscales explicaron que pueden llevar al banco a juicio independientemente de la responsabilidad directa de sus empleados, “siempre que pueda demostrarse que la institución no tomó todas las medidas necesarias para impedir las infracciones a la ley”.

Las autoridades helvéticas explicaron: “Aunque los hechos se remonten a antes de 2007 no tiene mayor relevancia, dado que el blanqueo agravado de capitales no prescribe hasta pasados 15 años”. En ese periodo, la Justicia puede realizar todas las investigaciones que considere pertinentes.

El HSBC no vive sus mejores momentos. El banco está siendo atacado también por la justicia de Francia, acusado de blanqueo agravado, fraude fiscal y tratos ilegales con clientes franceses. Bélgica le acusa de cargos similares.

“El blanqueo agravado de capitales no prescribe hasta pasados 15 años”, avisan las autoridades

El portavoz del HSBC, Michael Spiess, explicó que esa forma de operar ya era “historia”. E insistió: esas “prácticas dudosas” habían sido eliminadas por la nueva dirección que tomó las riendas tras el robo de información de Falciani. Después de un “examen minucioso de los negocios en curso”, HSBC decidió cerrar numerosas cuentas de clientes que “ya no correspondían a las elevadas normativas del banco”.

Michael Spiess afirmó en un comunicado hecho público por el HSBC que, “el banco ha cooperado de forma continuada con las autoridades suizas desde el robo de datos en 2008”. Por su parte, Stuart Gulliver, consejero delegado del HSBC, pidió perdón por estas prácticas. En una carta difundida el pasado domingo, Gulliver afirmó que “los pasados episodios habían sido una experiencia dolorosa para el banco”. Concluyó diciendo que el banco “ya no tiene apetito por las cuentas de clientes que defraudan a las autoridades fiscales o no se atienen a las estrictas reglas de la institución”.

Pero según declaraciones del experto fiscalista suizo Xavier Oberson al diario suizo 20 Minutes, “el caso SwissLeaks podría revelar actos que van más allá del fraude fiscal, pues para que el caso pueda ser juzgado es necesario que los fondos provengan del crimen, en el sentido suizo del término”. Por ejemplo, que sean fruto del tráfico de drogas o del crimen organizado. El objeto de las presentes investigaciones de la fiscalía de Ginebra es comprobar si tal es el caso. Pero si “solo se les reprocha haber ocultado dinero, no serán juzgados en Suiza”.

El HSBC podría ser multado o incluso perder su licencia para ejercer en territorio suizo si los hechos son graves

Aunque el fiscalista aclaró que, según la gravedad de los hechos, el banco HSBC podría ser multado, o incluso perder su licencia para ejercer en territorio suizo.

Hervé Falciani, exempleado del HSBC, destapó en 2009 un enorme fraude fiscal al poner al descubierto miles de cuentas bancarias. La primera lista de evasores elaborada con su información que llegó a España en 2010 permitió a Hacienda recuperar 260 millones de euros e identificar a 659 presuntos defraudadores.

La Agencia Tributaria, sin embargo, no abrió un proceso de inspección, sino que envió un requerimiento a la mayoría de titulares de cuentas en el HSBC de Ginebra para que realizaran declaraciones complementarias con las que regularizar los fondos. Hacienda temía que abrir una inspección podría conllevar problemas jurídicos por el origen de los datos, que supuestamente fueron robados por Falciani a la entidad. A esto se añadía la dificultad de obtener colaboración de Suiza, un país tradicionalmente opaco y que por aquella época defendía con más ahínco el secreto bancario.

A raíz de la publicación, la semana pasada, de nuevas informaciones sobre la lista Falciani, la Audiencia de Madrid ha ordenado investigar aquella supuesta amnistía de evasores, que permitió a cientos de ellos evitar condenas de hasta seis años de cárcel al regularizar su situación.

En un informe redactado a finales de 2011, los inspectores fiscales ya señalaron "la posible comisión de delitos de blanqueo de capitales por parte del HSBC" y la supuesta participación de persona del banco en la creación de empresas para sus clientes españoles en paraísos fiscales. La Fiscalía Anticorrupción y la Abogacía del Estado sostuvieron entonces que no se podía actuar contra el HSBC por “falta de jurisdicción” ya que los supuestos delitos se cometieron fuera de España.

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