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La rentabilidad del ladrillo supera ya el 5%

La compra de vivienda para alquilar vuelve a ser refugio de ahorradores y jubilados

La vivienda ofrece rentabilidades que se mueven entre el 5% y el 7%. Tras casi siete años de bajada de precios, dificultades para acceder al crédito y mínima rentabilidad de los depósitos bancarios, el ladrillo "vuelve a ser refugio de ahorradores y jubilados", afirma Jesús Duque, vicepresidente de Alfa Inmobiliaria.

Comprar para alquilar vuelve a ser una buena inversión, muy por encima de lo que ofrecen las entidades financieras. Además, los precios siguen bajando, aunque cada vez menos. La vivienda usada en España ha caído un 0,1% durante el mes de enero y ha quedado fijado en 1.592 euros por metro cuadrado, según el último índice de precios inmobiliarios de idealista. La caída interanual es del 5,1%. Aunque el panorama tiene visos de cambiar, ya que ha crecido en cinco comunidades autónomas (Murcia, Comunidad Valenciana, Cataluña, Madrid y Baleares).

Para conseguir que rente, no vale cualquier vivienda. A la hora de invertir hay que dirigir la mirada hacia pisos con demanda permanente, es decir, céntricos. Las inversiones más estables se encuentran en propiedades ubicadas en barrios de clase media, ya que su relación riesgo-rentabilidad ofrece más estabilidad a largo plazo.

"Es mucho más interesante invertir en un barrio de cualquier ciudad que en una vivienda de playa, donde la posibilidad de alquiler se reduce generalmente a los meses de verano", explica Duque. Cuanta mayor rotación exista, menor será el beneficio. Entre inquilino e inquilino pueden pasar meses en los que el propietario deja de cobrar y, además, tiene que actualizar y reparar el inmueble. "Siempre que sea posible, si se busca estabilidad en la inversión hay que procurar alquilar por largas temporadas", dice este experto.

 Mejor una vivienda familiar o con capacidad para al menos dos adultos que un estudio para una persona y un único ingreso. Y, casi lo más importante, hay que asegurarse el cobro de la renta y de la inversión. Eso se hace con un análisis objetivo sobre la capacidad de pago del inquilino, pero también con seguros de protección de impagos que, si bien rebajan la rentabilidad de la operación, aportan seguridad.

Hay que tener en cuenta que al 5% o 7% de la rentabilidad estimada, el propietario debe restar un 1% para hacer frente al pago del IBI, comunidad, basura, seguros o gastos de reparación y mantenimiento de la vivienda.

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