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TRIBUNA

Grexit: episodio XXIV

Grecia haría quebrar a banca, familias y empresas si deja el euro

Los acontecimientos vividos en Grecia son la crónica de una crisis anunciada. Keynes nos enseñó que entre la causa de los problemas económicos y los efectos hay un tiempo precioso para que la política actúe. Cuando el tiempo te supera, la estrategia fracasa. Grecia cierra 2014 con más deuda pública que antes de la quita de 2011, con más deuda externa y, sobre todo, con más desempleo y más pobreza. El PIB ha empezado a crecer, pero con deflación y sin impulso suficiente para resolver los problemas de stock de deuda y desempleo.

La crisis económica ha mutado a una crisis social y política que complica enormemente la solución. Se pide a los griegos regenerar todas sus instituciones en medio de una depresión económica que es el equivalente a cambiar las cuatro ruedas del coche en marcha. El resultado es fragmentación del voto y un Gobierno débil en la próxima legislatura, lo cual complica la misión de resolver el desempleo y la pobreza.

Syriza lidera las encuestas, pero lejos de una mayoría suficiente para gobernar. Es un partido comunista que propone impagar la deuda, especialmente el rescate bancario, y un aumento del gasto público del 7% del PIB griego. Esto quebraría al sistema bancario, forzaría al BCE a cerrar el acceso a la financiación y en 24 horas Grecia debería dejar el euro. La salida del euro provocaría pérdidas a inversores internacionales del 80% del dinero invertido y por eso huyen los capitales. El bono a tres años griego ha repuntado al 12%, el seguro contra impago (CDS) ha repuntado a 1.000 y ha comenzado la fuga de depósitos.

Apelar a la soberanía nacional de los griegos también te aleja de la solución. Los griegos, tanto el Estado como las familias, las empresas y los bancos, son los responsables de sobreendeudarse, aunque unos más que otros. Y los acreedores fueron corresponsables por prestarles. Pero los ahorradores alemanes también tienen una democracia soberana y dos tercios está en contra de dar más ayudas a Grecia. Grecia sigue siendo soberana para abandonar el euro. Pero provocaría la quiebra del Estado, de los bancos y de todas las familias y empresas endeudadas, aumentando la tasa de paro al 35% y doblando la pobreza y los desahucios.

La historia de las crisis de deuda nos enseña que la solución pasa por huir de posiciones de soberanía nacional y elevarse a soluciones europeas. Un 25% de griegos está en situación de pobreza severa y son ciudadanos europeos. Si Europa no es capaz de resolver la pobreza, seguirá perdiendo credibilidad y relevancia como potencia económica mundial y todos viviremos peor: los alemanes, los griegos y los españoles. Pero necesitamos estadistas, los populistas y nacionalistas nunca resuelven ningún problema y provocan infinitos más.

De nuevo volverá el España no es Grecia. Ni económicamente, ni socialmente España se parece a Grecia. Pero España tiene una elevada y creciente deuda externa y dentro del euro el contagio es inevitable. Rajoy está deflagrado, como Samarás, Podemos propone lo mismo que Syriza y la gran diferencia es que el PSOE mantiene algunas opciones de ganar, mientras el Pasok griego está a punto de desaparecer. En España encerrarnos en el populismo y la soberanía nacional nos llevaría a lo más negro de nuestra historia. Más que nunca necesitamos estadistas que defiendan más y mejor Europa. Y como nos enseñó Ortega “el problema de España es de pedagogía”.