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La reforma fiscal como gancho electoral

El Gobierno arranca 2015 con una rebaja del IRPF y del impuesto de sociedades

El ministro de Hacienda durante la presentación del proyecto de la reforma fiscal
El ministro de Hacienda durante la presentación del proyecto de la reforma fiscal

Una de las mayores apuestas del Gobierno de Mariano Rajoy para el final de la legislatura pasaba por aprobar una reforma tributaria con la que poder esgrimir una ansiada bajada de impuestos ante las próximas elecciones. El proyecto serviría de bálsamo tras la carrera de subidas fiscales emprendidas desde 2012 que ha supuesto el mayor aumento tributario de la historia.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha hecho pivotar la reforma sobre dos ejes: el impuesto sobre la renta (IRPF) y el de sociedades. El responsable de las finanzas del Estado ha dejado a un lado cambios más profundos en el IVA, como pedían los expertos y las organizaciones internacionales. También decidió aplazar la reforma de la fiscalidad autonómica y desechó algunas medidas de lucha contra el fraude propuestas por los expertos.

El texto aprobado finalmente por el Congreso a finales del pasado noviembre contiene una reducción de los impuestos que se aplicará en dos fases, en 2015 y 2016, para evitar un agujero repentino en las finanzas públicas. La rebaja de tipos en el IRPF y en sociedades supondrá en este periodo un coste de 9.000 millones de euros para la Hacienda española.

El estandarte sobre el que cuelga la reforma fiscal es la rebaja del IRPF. Se reducen los tramos de los siete actuales a cinco. También bajan los tipos. El gravamen máximo, ahora en el 52% con carácter general, pasa al 47% el próximo año y al 45% en 2016 para tramos de renta superiores a 60.000 euros. El escalón mínimo se reduce del 24.75% actual al 20% en 2015 y al 19% el año siguiente para aquellas rentas inferiores a 12.450 euros.

En realidad, la rebaja lo que hace es eliminar la subida fiscal aprobada por Mariano Rajoy nada más llegar al poder en diciembre de 2011. El Ejecutivo insiste en que la reducción media del IRPF será del 12,5% para el conjunto de los contribuyentes y que se centrará en las rentas medias y bajas. Además, los trabajadores que ganen menos de 12.000 euros al año dejarán de tributar. La rebaja media para un contribuyente que gane unos 30.000 euros brutos será de unos 23 euros mensuales, según los cálculos realizados por este periódico.

El Gobierno también ha aumentado los mínimos personales y familiares --la reducción que tiene en cuenta las necesidades básicas del contribuyente y su familia para subsistir--. No obstante, su efecto es muy limitado porque esta reducción se aplica sobre el gravamen mínimo y este se reduce sensiblemente [pasa del 24,75% al 20%]. La reforma introduce grandes ventajas para las familias numerosas o que tengan dependientes a su cargo. Para estos casos se introducen tres impuestos negativos que se podrán cobrar de forma anticipada a razón de 100 euros al mes (1.200 euros al año) por cada una de las situaciones.

Los cambios fiscales también alcanzan al ahorro y a las inversiones financieras. Se mantienen los tres tramos del impuesto sobre el capital pero se reducen los tipos de gravamen al 19%, el 21% y el 23% a partir de 2016. Se limita la aportación deducible para los planes de pensiones (de 10.000 euros con carácter general a 8.000 euros). También se restringe la deducción de las indemnizaciones por despido improcedente, hasta los 180.000 euros.

Una de las medidas más amargas de la reforma tiene que ver con el trato fiscal que se les da a la venta de vivienda. Se eliminan la actualización monetaria que hasta ahora se tenían en cuenta para considerar el efecto de la inflación en la venta. Y se suprimen parcialmente los índices de abatimiento, un coeficiente que amortiguaba el impacto de las revalorizaciones patrimoniales anteriores a 1994.

El proyecto fiscal contiene guiños para los autónomos. A estos se les reducen las retenciones del 21% actual al 18% en 2016. Además, se crea un tipo reducido del 15% para aquellos con rentas bajas. Por otra parte, se limita el régimen de los módulos –por el que se paga en función de los metros cuadrados del local, energía consumida, número de empleados...---, considerado una de las grandes bolsas de fraude fiscal.

El otro gran eje sobre la que se asienta la reforma tributaria consiste en la rebaja del tipo del impuesto sobre sociedades del 30% al 28% en 2015 y al 25% dentro de dos años. A cambio se limitan las deducciones y desgravaciones que permiten a las grandes empresas reducir su factura fiscal a la mínima expresión. Y para combatir el excesivo endeudamiento empresarial se crea una reserva de capitalización por la que se reduce la cuota a pagar a cambio de aumentar los fondos propios.