El auge de recetarse a uno mismo

La parafarmacia acelera su expansión en los productos de cuidado personal

Una cliente observa distintos productos naturales en una parafarmacia madrileña.
Una cliente observa distintos productos naturales en una parafarmacia madrileña. Santi Burgos

El llamado sector del cuidado personal (consumer health) está más de moda que nunca, impulsado por los nuevos hábitos de vida, la tendencia a la prevención y la propia crisis de los sistemas nacionales de salud y la reducción de los medicamentos financiados por el Estado. Ante el recorte de sus ingresos y lo reducidos márgenes de sus divisiones de genéricos, la mayor parte de las farmacéuticas han venido ampliando en los últimos años sus divisiones de cuidado personal, lo que se conoce coloquialmente como parafarmacia (medicamentos y productos farmacéuticos sin receta).

Estas ‘nuevas’ divisiones, nada nuevas ya que los medicamentos sin recetas son habituales desde los sesenta, están ganando peso en la facturación de las grandes multinacionales y de las farmacéuticas españolas.Esteve, por ejemplo, centrada en los medicamentos de prescripción y los genéricos, tiene una división de medicamentos sin receta y una fuerta actividad en el campo de la dermocosmética. Cinfa, conocida por sus genéricos, ha lanzado en lo que va de año una media docena de productos de cuidado personal, entre ellos una gama de tratamientos cosméticos para niños, una de probióticos para cuidar la flora intestinal, un producto para corregir las manchas de la piel, una solución para ayudar a digerir los lácteos y un complejo con Valeriana para mejorar el sueño.Salvat, por su parte, está muy centrada en productos para la piel, los ojos o el aparato digestivo.

La demanda creciente de productos de parafarmacia ha propiciado la aparíción de empresas específicas para este negocios. “Hace diez años había 45 empresas en nuestra asociación, y ahora son 68”, explica Jaume Pey, director general de Anefp (Asociación para el cuidado de la Salud). En este segmento, una de las más exitosas es Actafarma, fundada en 1997. “Entre 2009 y 2014 hemos aumentado nuestra facturación en un 35%”, señala Jorge Navarro, Director de Desarrollo de Negocio de la compañía. La empresa reparte su actividad por diversas líneas de negocio como el antienvejecimiento, estreñimiento, control de peso, cuidado capilar, etcétera. También destaca M4 Pharma, fundada también en 1997, y que se centra en temas como la salud ocular, el cuidado del oído, el control de peso o el blanqueamiento dental. Otra firma, Gynea, centrada en productos para la mujer y los niños, lleva 15 años en el mercado.

Hay más consumo de productos libres para prevenir o tratar dolencias

¿Qué explica este auge? Isabel Vallejo, farmacéutica y miembro de la FEFE (Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles), afirma que “la población española está cada vez más convencida de la necesidad de la prevención, algo que se ve, por ejemplo, en la demanda de complementos alimenticios para bajar el colesterol”. Es decir, se es más activo en el cuidado de la salud, se vive más y se practica más deporte, todo ello insufla a la parafarmacia.

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A la industria, la expansión de este nuevo sector le ha venido bien para compensar la bajada de ingresos en los fármacos con receta. Tanto que, según señala Pey, de Anefp, “ha cobrado importancia estratégica en todas las compañías del sector”. “El recorte del gasto público” añade Javier López-del Monte, director financiero de Laboratorios Rovi, “nos obliga a captar directamente a los consumidores, con productos atractivos”. Esto explica que Rovi, centrada en medicamentos por prescripción, esté potenciado la elaboración de productos para cuidado de la salud, que crece al 11% anual.

Estos productos tienen, además, precio libre y mayores márgenes, lo que también beneficia a las farmacias. “De momento”, apunta Fernando Redondo, presidente de la FEFE, “estos productos suponen ya en torno al 30% del negocio de las farmacias”.

El lanzamiento de los productos es mucho más barato que el de los medicamentos convencionales. “Se enfrentan”, dice López-del Monte, “a menos exigencias regulatorias y a un proceso de desarrollo más rápido y barato”. De hecho, algunas empresas ni hacen I+D o desarrollo de productos y dependen de convenios con laboratorios y universidades. “Dedicamos la mayor parte de nuestras inversiones en innovación”, explica Navarro, de Actafarma, “ a proyectos de colaboración con centros como el CEBAS, el CSIC o la Universidad Miguel Hernández”. Esta estrategia permite a Actafarma tener ya 35 productos de referencia.

Otras empresas ni siquiera desarrollan proyectos mixtos: se limitan a comprar las fórmulas o las materias primas. “Muchas de estas empresas”, dice Redondo, “son comercializadoras, adquieren las fórmulas o los compuestos, les ponen marca y las lanzan”. Pey, de Anepf, explica que “existen multitud de empresas proveedoras en el mundo, e incluso ferias, en Suiza o Alemania, donde puedes comprar el producto llave en mano”. Las empresas más grandes si cuentan con innovación propia. Es el caso de Ferrer, Almirall, y otras como Salvat o la madrileña Farmasierra, que busca registrar entre tres a cinco medicamentos propios al año.

La mayor parte de estos productos de parafarmacia y similares están siendo extraídos de plantas. “El Revidox”, explica Navarro, “se basa en el extracto integral de uva y granada”. Pey, de Anefp apunta que “la fitoterapia tiene mucha tradición en Europa y que los llamados ‘botánicos’ son una parte sustancial de la línea de productos de nuestro sector”. En Bio3, de Ponferrada, con productos de dieta, para las articulaciones, el colesterol, la digestión o la hipertensión, sus compuestos proceden de cultivos ecológicos. Natac, una empresa con siete patentes internacionales, se ha centrado en la obtención de extractos vegetales a partir del olivo, que se utilizan en salud y belleza, en temas gastrointestinales, articulaciones o salud ocular.

Estos productos exigen, eso sí, enormes presupuestos de marketing. “El hecho de que haya menos barreras de entrada”, dicen en Rovi, “hace que la competencia sea feroz”. Pey explica que “hay que invertir mucho en campañas publicitarias, en radio, televisión, las redes sociales”.

La presencia internacional de las compañías españolas del sector es creciente. Actafarma exporta el 25%. Está presente en 22 países y espera entrar en otros 10 en 2015 y elevar sus ventas exteriores al 35%. Bio3 exporta a 23 países, Salvat a 40; y Natac vende fuera el 70% de su producción. Para los próximos años las perspectivas son buenas. Un estudio de Eurominitor afirma que el mercado mundial del cuidado personal crecerá desde los 502.000 millones de dólares de 2012 a 737.000 millones en el 2017, un 47% más. También en España, donde Anefp estima un aumento de ventas del 5% anual a corto y medio plazo.

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