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La transformación de los MBA

Son los reyes de los posgrados, pero han tenido que adaptarse para ser útiles a quienes pagan miles de euros por aprender

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"La enseñanza tradicional ya no se adapta a lo que nos piden las empresas”. Es la opinión de Gloria Batllori, directora de programas MBA de Esade. El clásico Master in Business Administration y su versión executive (en este caso para profesionales con más de 10 años experiencia) son los cursos más típicos de las escuelas de negocios y, casi, los reyes de todos los posgrados. Pero han tenido que adaptarse para seguir siendo útiles a quien paga miles de euros por aprender. ¿Qué hay de nuevo en los viejos másteres?

“Los MBA son cada vez más prácticos. Enseñamos el saber hacer. Se cambia el enfoque de la enseñanza, del puro contenido de antes, hacia el desarrollo de las capacidades. Por ejemplo, en cómo comunicar bien, la gestión del tiempo o el trabajo en equipo”, destaca Martin Boehm, decano de programas de IE Business School. Este centro español, IESE y Esade aparecen entre las primeras posiciones de las mejores escuelas de negocios del mundo en varias clasificaciones internacionales.

En la versión executive, el responsable del IE Business School señala que principalmente se ha modificado la metodología: “El directivo requiere bastante flexibilidad. Ahora alternan clases presenciales con cursos online”. Además, dentro del aula la actitud es más proactiva, aplicando casos reales del día a día de los ejecutivos. “También nos piden mucho más networking, no solo en la relación entre los alumnos, sino acercarse a empresarios de éxito, políticos y expertos en diferentes temáticas”, apunta Boehm, por lo que es habitual ver desfilar por el centro a rostros conocidos.

Los MBA son cada vez más prácticos. Enseñan cómo comunicar bien, gestionar el tiempo o cómo trabajar en equipo

Experiencia exterior

Desde Esade apuestan por lo que llaman “programa ampliado”, que da la oportunidad de presentar proyectos en diferentes especialidades, como emprendimiento, innovación, marketing o empresa familiar. Y se le da la opción de tener experiencias breves en el exterior, de 10 días, en cursos especializados en China, Brasil o EE UU, por ejemplo, que les permite salir con un certificado de especialización en un tema. Y la posibilidad de ejercer de consultor para proyectos de pymes surgidas en su propio parque empresarial, o un espacio en una aceleradora de empresas si quieren arrancar su propia compañía.

En el caso de la versión executive, Esade propone un posgrado por módulos, que se adapte a los huecos libres de los directivos, en vez de un MBA nocturno, como se hacía antes. “Y cada vez se imparte más en inglés, porque lo piden los ejecutivos, pues su negocio ya no está en España”, puntualiza Batllori.

“Nosotros también hemos incluido un servicio de coaching para el ejecutivo más sénior. Es algo que demandaban para ayudarles a gestionar su carrera, cómo plantear su promoción o gestionar su presencia en las redes sociales”, cuenta Javier Muñoz, director de servicios de carreras de IESE.

Coincide en que los MBA se han convertido en más internacionales, con estancias cortas casi obligadas en diferentes países. Como ilustración: “Los alumnos pueden pasar dos semanas en Kenia para especializarse en mercados emergentes”, avanza. “Y se hace mucho énfasis en todo lo digital. Las grandes compañías de Internet como Amazon o Google ya son buenas contratadoras entre nuestros posgraduados, por lo que se van incorporando casos de estas empresas en las aulas”, matiza. Corrobora que esta institución también ha creado su laboratorio para emprendedores, Entrepreneur Lab, para que los alumnos desarrollen su propia empresa.

Ofrecen la opción de tener experiencias breves en el exterior o ejercer de consultor para proyectos de pymes 

Realizar estos posgrados supone un esfuerzo económico elevado para las escuelas más prestigiosas. En el caso de IESE el precio de su MBA alcanza los 73.900 euros, en Esade 59.700 euros. La versión executive en el IESE llega a los 65.800 euros y en Esade a los 55.400 euros. En IE Business School su International MBA cuesta 59.900 euros y 45.200 en su programa para ejecutivos.

“Es una inversión elevada, por eso debe subir el retorno para los alumnos, que les sirva para avanzar en su carrera profesional y que les suponga una mejora salarial”, cree Boehm. Por ello, es muy necesario atender de forma individual a los alumnos además de “trabajar la marca de la escuela de negocios” en las empresas: “Hay que tener una estrecha relación con ellas para saber qué buscan”.

“Las compañías requieren ejecutivos que sepan afrontar los problemas”, apunta la responsable de Esade. “Y los alumnos tampoco son igual que los de antes”, destaca. Los jóvenes que inician un MBA (con tres o cuatro años de experiencia) encajan dentro del grupo llamado milennials, comenta Batllori, nacidos a finales de los ochenta: “Son una generación digital. Se aburren soberanamente en clase y buscan más interacción. Exigen estudios con más formación fuera del aula, más diversa y más práctica”.

El caso de los abogados

Aunque no suele ser una perspectiva habitual, un gran despacho de abogados es un centro de formación de profesionales, según cuentan desde el Centro de Estudios Garrigues. “Una gran parte importante del tiempo y de los recursos, especialmente de los jóvenes profesionales, se dedican a tareas de formación y actualización de conocimientos, lo que implica desarrollar una importante experiencia. Por otra parte, el despacho constituye un observatorio de la realidad empresarial que permite detectar necesidades y oportunidades y, al mismo tiempo, desarrollar soluciones y métodos de trabajo”, concluyen.

Más dedicación a los valores

“Hemos apostado por dar más peso al desarrollo de valores y liderazgo ético. En la clase se enseña que los resultados empresariales no son a corto plazo”, explica Joaquín Calvo, vicedecano de posgrado de la escuela de negocios ESIC. Además, añade como novedades que a cada alumno se le prepara un plan de desarrollo de competencias directivas (por ejemplo, cómo hablar en público o trabajar en equipo) y se hace mucho hincapié en la economía digital. “Es una necesidad de las empresas. Hay que ofrecer la formación más actual, por lo que también se apuesta por los másteres totalmente en inglés”, agrega. Expone que también se han sumado a la opción de programas internacionales, donde parte de las clases se imparten en Shanghái.

En el caso de esta escuela, específicamente forman sobre emprendimiento social, o lo que es lo mismo, cómo montar una empresa u organización ligada al tercer sector,

Desde Deusto Business School también se insiste en “la formación en valores” como una apuesta de la casa. “La curiosidad intelectual, la sostenibilidad o el respeto son solo algunos de los valores que, con más frecuencia, demandan los participantes”, se señala desde el centro educativo. Confirman también los cambios hacia cursos online, con más foco en la economía digital y talleres de emprendimiento.

“En el caso del Executive MBA cuenta entre sus características más destacables con un contrato empresa participante, por el cual los participantes se comprometen a elaborar para la organización para la que trabajan y durante el periodo de duración del máster un proyecto real y aplicable”, comentan en Deusto. De esta forma, la compañía se beneficia desde el primer momento de los conocimientos y habilidades adquiridas por el directivo a lo largo del programa.

“Hemos diseñado un MBA para el futuro, que ofrece solidez formativa, áreas de especialización, internacionalización, una mayor flexibilidad y modalidades más adaptables a las preferencias y necesidades de los demandantes”, describe Robert Robinson, director de Icade Business School, de la Universidad Pontificia Comillas, donde sobresale el diseño de un programa de menor duración, de solo un año. “Un programa de dos años resulta muy costoso en dinero y tiempo, tiene un coste de oportunidad elevado derivado de no ingresar un salario durante dos años”, destaca.

El MBA de Icade ha reorganizado materias y actualizado contenidos, con nuevas especialidades. Se ha creado asimismo una versión semipresencial con enseñanza online para ofrecer más flexibilidad a los alumnos y otra en inglés que incluye oportunidades de estancias en el extranjero.

El centro EOI (Escuela de Organización Industrial) también considera esencial inculcar a los alumnos el espíritu emprendedor, de tal forma que no reduzcan sus expectativas profesionales a ser contratados por una compañía.

“Se trata de una materia transversal que la escuela incluye en todos sus programas formativos, y que también engloba otras competencias que desde la escuela se consideran fundamentales, como son la creatividad, la pasión y la innovación”, insiste Óscar del Moral, director de postgrado y executive education en este centro público vinculado al Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

Como innovaciones resalta la apuesta por la economía digital y por las clases online, además de dar de adaptar los formatos a las necesidades de cada alumno: “Un ejemplo claro es el del MBA Flexible, en el que el estudiante puede diseñar su propio master. Puede escoger el idioma, la especialidad final, así como la posibilidad de realizar, junto a sus compañeros, una experiencia internacional en China o EE UU”.

 

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