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La eficiencia llega a los ascensores

Sustituir el elevador antiguo permite ahorrar hasta un 70% en electricidad

A finales de 2013 había 1.021.953 ascensores en funcionamiento en España, según la Federación Empresarial Española de Ascensores. Aunque todavía existen unos 800.000 edificios que carecen de transporte vertical, muchos habitados por personas con movilidad reducida.

A ellos mira el sector, tocado por la crisis, pero que no ha dejado de subir pisos. "La instalación y sustitución de elevadores en edificios existentes representa un 60% del total de los que se instalan anualmente", señalan en Otis Elevator Company.

Ascensor de la firma Kone.
Ascensor de la firma Kone.

El parón de la obra nueva ha obligado al sector a innovar y sacar al mercado soluciones más flexibles, especialmente para los inmuebles antiguos donde la estructura condiciona toda la obra. "Los edificios que carecen de ascensor en España suelen tener más de 20 años", cuentan en Kone, empresa en la que 600 personas trabajan en I+D.

Para ellos, el reto de estos últimos años ha sido el ahorro energético, conseguir elevadores que gasten la mitad que los antiguos o menos. Hoy, la sustitución completa del ascensor permite ahorrar entre el 50% y el 70% en el consumo de electricidad respecto al equipo viejo.

Los avances han ido más allá. La nueva generación de elevadores aprovecha la energía que genera el aparato cuando está en movimiento y la devuelve a la red, pudiendo ser utilizada por otros equipos eléctricos del edificio. Se produce por la diferencia de cargas entre la cabina y contrapeso en subida (si la cabina está vacía) y en bajada (si lleva pasajeros). Según Otis, "almacena la energía generada en los acumuladores del sistema, llegando a conseguir ahorros de hasta un 80% respecto a un ascensor hidráulico".

Su principio de funcionamiento radica en la conversión de la corriente continua a alterna, explican en Kone, donde esta opción se puede aplicar de forma independiente en los diferentes modelos.

En el mercado también hay aparatos que se pueden enchufar a la red como cualquier electrodoméstico y consumen menos que un microondas. "Evitamos los costes de la instalación trifásica y el propio consumo del ascensor, ya que solo necesita 500 vatios de potencia", señalan en Otis.

Sustituir los cables tradicionales de acero por cintas planas cubiertas de poliuretano permite reducir la factura eléctrica de los vecinos hasta 400 euros anuales. Y, además, se ha conseguido el doble de espacio en las cabinas sin obras adicionales. Hoy, las compañías trabajan ya con elevadores que funcionan con la energía suministrada por paneles solares.

Lejos queda el desafío de diseñar aparatos sin cuarto de máquinas, que en la década de los noventa supuso una revolución. "Estos aparatos han ahorrado tanta electricidad como el equivalente al consumo de dos millones de barriles de petróleo o de las emisiones de CO2 de 100.000 coches funcionando alrededor del mundo", indican en Kone, cuyo mayor centro de pruebas está ubicado a 333 metros bajo tierra en la mina de Lohja en Tytyri, Finlandia.

El precio varía en función del tipo de edificio y el número de plantas. Una solución estándar, con el ascensor ubicado en la escalera, podría costar unos 40.000 euros. Si son necesarias obras civiles o demoliciones, el importe rondaría los 60.000 euros.

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