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Europa alerta a Portugal sobre los riesgos de la etapa post-troika

El vicepresidente de la Comisión asegura que Lisboa “tiene que ser extremadamente vigilante”

También el FMI advierte de los desafíos y riesgos que aguardan ahora al país

Siim Kallas presenta las previsiones económicas de la UE este lunes.
Siim Kallas presenta las previsiones económicas de la UE este lunes. REUTERS

Mientras los portugueses se preparan para decir adiós a la troika el próximo 17 de mayo, la Unión Europea, uno de los acreedores del país, alerta al Gobierno portugués de los riesgos que se escondan después de la etapa post-rescate. El vicepresidente de la Comisión Europea, Siim Kallas, aseguró este lunes que la decisión del Gobierno portugués de no pedir un rescate cautelar (una suerte de red financiera) esconde incertezas pero que “está justificada, puede ser respaldada, y va a ser apoyada por la Comisión Europea”. Pero también añadió: “El Gobierno portugués tiene que ser extremadamente vigilante y no puede tener ninguna complacencia; las reformas tienen que continuar y varias medidas decididas tienen que aplicarse”. También la otra pata de la troika, el FMI, en un comunicado emitido el pasado domingo, advertía de los desafíos y los riesgos que aguardan ahora a Portugal.

El presidente de la Comisión Europea, el portugués, José Manuel Durão Barroso, se refirió así al importante paso dado por Portugal: “Con una salida limpia Portugal va a caminar ahora por su propio pie. Este no es sólo un éxito para Portugal, sino también para Europa. (…) La Comisión estuvo al lado de Portugal durante la ejecución del programa, y continuará a su lado tras la salida del programa”.

La decisión portuguesa es arriesgada. El mismo presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, se había mostrado partidario de pedir un rescate tutelado. Pero Passos Coelho ha preferido avanzar hacia su encuentro con los mercados sin salvaguarda, amparado sólo, tal y como él precisó, en un año asegurado de financiamiento y en la coyuntura positiva que empujan actualmente los intereses de la deuda hacia abajo y que colocan los intereses del bono portugués a diez años en un 3,6%, algo inusitado hace meses. Varios expertos y economistas que han desfilado por las televisiones portuguesas a lo largo del día aseguran que la elección, para Europa, es un alivio, ya que así se ve libre de tener que apartar una partida de dinero por su Portugal falla. El periódico Diário de Notícias, en su editorial de este lunes, va más allá: “Ya se sabía que nuestros socios del Norte de Europa no eran muy partidarios de un nuevo esfuerzo para financiar Portugal”.

Otros expertos alertan de que es fácil volver al borde del abismo: bastará que la situación en Ucrania se retuerza o que Grecia renegocie la deuda para que los mercados se vuelvan a poner nerviosos funcione el efecto contagio y, posiblemente, los intereses de deuda vuelvan a cotas intolerables.

Por ahora, los datos avalan a Passos Coelho: la UE, en sus previsiones económicas de primavera, corrigen al alza las cifras portuguesas y pronostican un crecimiento de un 1,2% para este año y de un 1,5% para 2015. El desempleo llegará en diciembre al 15,4% para bajar, a lo largo del año que viene, hasta el 14,8%.

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