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El tribunal aparta a la juez que estuvo en Caja Madrid del juicio a Elpidio Silva

El presidente de la sala que juzga por prevaricación al magistrado se inhibe

La Sala del artículo 77 ordena sustituir a quien fue edil del PP en Madrid, María Tardón

Justifica la decisión “con el fin de preservar la imagen de la justicia”

Vuelta a la casilla de salida. El juicio por prevaricación al magistrado Elpidio José Silva por investigar la compra por parte de Caja Madrid del National Bank of Florida y encarcelar al expresidente de la entidad madrileña Miguel Blesa sin tener competencia para ello, volverá a celebrarse desde el principio y con un nuevo tribunal.

El magistrado procesado, y actual cabeza de lista por el Movimiento RED en las elecciones europeas, obtuvo este lunes una victoria parcial. La llamada “sala del artículo 77” del Tribunal Superior de Justicia de Madrid admitió la recusación planteada por Silva contra la magistrada María Tardón, exconcejal del PP en el Ayuntamiento de Madrid y antiguo miembro de la Asamblea General de Caja Madrid entre 1999 y 2003. El tribunal rechazó, sin embargo, la recusación del presidente del tribunal, Arturo Beltrán. Pese a ello, este magistrado optó por inhibirse ante un nuevo juicio por considerar que puede estar contaminado en su imparcialidad por haber participado en la vista suspendida.

La sala especial del TSJM encargada de estudiar las recusaciones de magistrados coincide con Tardón en que “no concurre elemento alguno que cercene su imparcialidad”, pero decidió, después de deliberar durante tres días, apartarla de la causa “con el fin de preservar la imagen de la justicia y la confianza que los tribunales deben inspirar a los ciudadanos”. Según la sala, “se hace necesario rebasar el estricto ámbito subjetivo para examinar si concurre asimismo el requisito de imparcialidad objetiva, que proporciona una garantía más consistente, en orden a determinar si afloran hechos verificables que puedan crear dudas si quiera indiciarias, o incluso aparentes, sobre la imparcialidad de la magistrada recusada”.

Desde que el pasado 21 de abril se inició el juicio contra él, el magistrado Elpidio Silva ha tratado por todos los medios a su alcance de que se suspenda la vista oral. Tras fracasar en su intento de que el tribunal aceptara la renuncia de su abogado, Cándido Conde-Pumpido Varela, lanzó una dura andanada jurídica: recusaba a la magistrada María Tardón por falta de imparcialidad. Según él, el hecho de haber pertenecido a los órganos de gobierno de Caja Madrid antes de su regreso a la judicatura la invalidaba para entender de un proceso en el que Miguel Blesa actúa como acusación particular.

Durante la vista oral, Tardón se negó a inhibirse de la causa al no tener “ni amistad ni íntima ni de ningún género” con Blesa ni con ninguna de las partes. “No tengo ni ahora, ni en aquella época relación de dependencia laboral o societaria con las partes, ni tengo interés directo o indirecto en la causa”, aseguró. Según ella, si abandonara la causa incurriría en una responsabilidad disciplinaria al generar dilaciones indebidas.

El tribunal encargado de las recusaciones dio este lunes la razón a la juez Tardón en este argumento y sostuvo que las impugnaciones formuladas por Blesa “adolecen de una insuficiente identificación y ofrecen elementos indiciarios suficientes para su inadmisibilidad preliminar”. Sin embargo, tras estudiar numerosa jurisprudencia, la sala del 77, que recibe su nombre oficioso del mismo artículo de la Ley Orgánica del Poder Judicial, optó por apartar a Tardón.

En el caso del presidente del tribunal, Arturo Beltrán, Silva lo había recusado por negarse a suspender el juicio después de que Conde-Pumpido Varela renunciara a ejercer la defensa del magistrado. La sala encargada de examinar las recusaciones rechazó esta petición de Elpidio Silva. Horas más tarde de notificarse esta decisión, fue el propio Beltrán quien registró un escrito ante la Sala de lo Civil y Penal del TSJM en el que señala que, dado que el juicio, del que se celebraron cuatro sesiones, tendrá probablemente que empezar de cero tras la marcha de Tardón, podría tener un “prejuicio” sobre la causa al haber participado ya en ella.

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