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BDO volverá a auditar las cuentas de Pescanova

La firma dio el visto bueno durante años a los informes anuales que la pesquera había manipulado

Juan Manuel Urgoiti nuevo, presidente de Pescanova
Juan Manuel Urgoiti nuevo, presidente de Pescanova

Cuando estalló la crisis de Pescanova, tras admitir sus responsables “discrepancias” entre la contabilidad presentada y la real, una de las primeras medidas que quiso tomar el entonces presidente Manuel Fernández de Sousa fue despedir al auditor. Llegó a reprochar a la firma BDO, que había revisado durante 11 años la contabilidad, no haber sido capaz de descubrir los engaños. El despido nunca llegó a ser efectivo, pero BDO pasó a un segundo plano mientras se determinaba si hubo maquillaje contable durante años. Ahora, después de que la investigación confirmara el engaño y tras la imputación de buena parte de la cúpula, BDO volverá al primer plano: será la firma encargada de auditar las cuentas de 2012 reformuladas, de revisar de nuevo las de 2011.

El Consejo de Pescanova, ahora encabezado por el presidente Juan Manuel Urgoiti, se reúne este viernes. Entre otras cosas, está previsto que apruebe que BDO retome su trabajo de auditor y sea el encargado de dar el visto bueno de la contabilidad de 2012.

Como si de un enorme y convulso paréntesis se tratara, BDO, auditora de Pescanova durante 11 años, vuelve a su puesto. El 12 de marzo de 2013 la empresa reconoció que su contabilidad no era real. BDO había estado a punto de dar su aprobación al informe de 2012 en febrero, porque en principio no había detectado irregularidades importantes. Pero el entonces presidente Sousa se adelantó y confesó “discrepancias”. Aunque Sousa trató de despedir a BDO, en abril el juez mercantil de Vigo encargado del concurso archivó la demanda de revocación. Mientras otra auditora, KPMG, se encargaba de realizar un estudio con profundidad del presunto maquillaje contable en la compañía, el papel de BDO como auditor quedó congelado.

El informe de KPMG fue rotundo: la empresa estaba en quiebra técnica, con un agujero de 927 millones y una deuda de 3.281 millones. La investigación señaló que la dirección maquinó el engaño durante años. Pero sobre BDO decía que no habían encontrado “evidencias” de que “fuera conocedor” de las operaciones de fraude. Pese a que algunos accionistas exigieron la imputación de la firma junto a la cúpula de Pescanova, por el momento no ha prosperado. Lejos de eso, BDO, que nunca detectó irregularidades en la irregular contabilidad de Pescanova, volverá a ser quien revise las cuentas de 2012.