Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Saba se lanza a los trasteros

La firma complementa el aparcamiento para compensar la caída de clientes

El de los aparcamientos es un negocio muy sensible a las crisis: en cuanto cae el consumo, los coches se mueven menos. En las instalaciones de Saba (130.000 plazas en 80 ciudades; la mitad, en España; el resto, en Portugal, Francia, Italia y Chile), la afluencia ha caído un 25% desde el inicio de la crisis. “Hemos perdido uno de cada cuatro coches que entraban”, explicó esta semana en Barcelona el consejero delegado de la empresa, Josep Martínez Vila. Pese a la caída, los ingresos de la empresa crecieron un 3% (196 millones de euros) y el beneficio (3 millones) se dobló en el primer ejercicio completo tras la segregación de Abertis.

La clave está en un exhaustivo control de costes y en la segunda pata de negocio de Saba, los parques logísticos, que suponen un 23% del negocio y han incrementado la ocupación. Pero no es suficiente. Hay que mejorar el servicio actual y “crear nuevos productos”, revela Martínez Vila. ¿Y qué es un nuevo producto en un aparcamiento? Pues, desde hace años, servicios adicionales como el lavado de coches o la implantación del dispositivo VíaT como sistema de acceso y pago, una tecnología que permite conocer al milímetro el consumo del cliente y hacerle ofertas a medida.

Pero para que la máquina no pare hay que seguir ampliando el abanico: y este pasa por entrar en dos negocios hasta ahora inéditos para Saba. Son los trasteros de tamaño pequeño y la logística urbana, con espacios para la microdistribución.

El de los trasteros es el proyecto más avanzado y comenzará a testarse en dos aparcamientos del centro de Barcelona. La idea, explica el consejero delegado, es distinta de la de los grandes trasteros de las afueras de la ciudad. En este caso se trata de aprovechar el espacio sobrante (un 5% del total de la superficie de un aparcamiento, 1.000 metros que equivalen a un máximo de 50 plazas) para construir pequeños espacios y ofrecérselos a vecinos que son abonados. “Se trata de ofrecer espacio adicional a clientes de proximidad, superficies pequeñas y de poca rotación”, avanza el director general de aparcamientos, Jordi Díez, que incluso pone un ejemplo: “Para las luces de Navidad, los esquís o una bicicleta”.

En el caso de la logística urbana, Saba está analizando la viabilidad de un proyecto más complejo, porque supone depender de terceros, los operadores de transporte. Aunque la idea es crear pequeños centros de distribución de paquetería para facilitar, por ejemplo, las entregas que cada vez más se hacen en bicicleta; o bien la recogida de compras que los abonados hagan por Internet.

Un jugoso contrato de ‘parkings’

Barcelona está a punto de hacer un gran negocio con los aparcamientos públicos más rentables del centro de la ciudad. La operación, que incluye 26 aparcamientos, busca crear una entidad mixta que los gestione, con un 60% de participación privada y por 25 años. Saba actualmente posee la concesión de 10 de estos garajes, y sus derechos de explotación se extinguen en 2023. No extraña por ello que se señalara a la empresa como una de las candidatas a entrar en la puja, de unos 140 millones de euros. Josep Martínez Vila, consejero delegado de Saba, aseguró que su empresa está interesada en el negocio: le aportaría 5.000 plazas más.