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Draghi descarta que el rescate de Chipre sea un modelo para el futuro

El BCE mantiene los tipos, pero se muestra “dispuesto a actuar” pronto

El banco estudiará medidas para reactivar el crédito a las empresas

El Banco Central Europeo (BCE) renuncia a nuevas medidas extraordinarias para impulsar la recuperación económica de la eurozona y deja los tipos de interés en su mínimo histórico del 0,75%. Tras la reunión del Consejo de Gobierno del BCE celebrada el jueves en Fráncfort, su presidente Mario Draghi insistió en que la economía europea empezará a recuperarse tímidamente en la segunda mitad de este año. Pero avisó de que la débil demanda y la lenta puesta en marcha de las reformas que considera necesarias podrían lentificar este proceso. Así de mal las cosas, Draghi sugirió posibles rebajas de tipos en los próximos meses, asegurando que el banco está “dispuesto a actuar” ante el avance de la crisis desde la periferia europea hacia el núcleo de países más prósperos. Respecto a la controvertida implicación de los depositantes bancarios en el reciente rescate de Chipre, Draghi descartó que el modelo sea extrapolable a otros países en crisis: “Chipre no es España”, aclaró, ni tampoco un patrón para futuras medidas.

Según Draghi, los 23 miembros del Consejo debatieron “de forma extensa” la posibilidad de volver a recortar los tipos en el mes de abril. Pero “a final de cuentas se llegó al consenso de no tocarlos por el momento”. La política monetaria del BCE seguirá siendo “acomodaticia por tanto tiempo como sea necesario”. La baja tasa de inflación en la eurozona, que ha caído más de los economistas del BCE consideran prudente, podría ser otro incentivo para reducir los tipos. Alemania y el Bundesbank han reiterado incansablemente su preocupación por brotes inflacionistas que no han llegado nunca. El propio BCE fija el 2% como tasa óptima de inflación interanual. En la eurozona alcanza solo el 1,7%. Visto el irrisorio 1,4% de inflación medido en marzo en Alemania, el miedo al encarecimiento de los precios entre los economistas, los políticos y la opinión pública en Alemania parece una insensatez.

El banco apenas ha empezado a estudiar opciones sobre como mejorar la financiación de las pymes

El banco emisor del euro tampoco modifica las normas de crédito para facilitar la financiación de las pequeñas y medianas empresas y apenas ha empezado a estudiar opciones al respecto. En los países más afectados por la crisis, como España, endeudarse es sustancialmente más caro que en Alemania u Holanda, con las consiguientes dificultades de inversión para las empresas. Las pymes españolas tienen que pagar hasta 3,5 puntos porcentuales de intereses más que las alemanas. El impacto de este encarecimiento sobre la economía española es muy grave por cuanto gran parte de sus puestos de trabajo dependen de empresas pequeñas o medianas.

Ante estas zonas de sombra en su política monetaria, Draghi insiste en la “responsabilidad” de los Gobiernos para “aplicar las reformas que faltan”. La misma canción, por tanto, que ha repetido desde que el pasado verano se salió inesperadamente de su partitura prometiendo una intervención masiva en los mercados de deuda si lo solicitaba algún socio del euro a cambio de un nuevo programa de recortes. No se ha dado el caso. Draghi negó el jueves que la entidad se haya “quedado sin opciones” ante los renovados embates de la crisis. Dice que el BCE mirará en un entorno de “360 grados” para buscar soluciones y aplicar nuevos “instrumentos” sin especificar a los problemas que se planteen, incluida esa fragmentación que impide que fluya el crédito en países como España.

El italiano abogó por la aceleración de los planes europeos para crear un organismo de supervisión bancaria que evite situaciones como la del rescate de Chipre. “Cualquier retraso en este frente será una decepción”. También aboga por adelantar la aplicación de la directiva europea para intervenir en futuras crisis o insolvencias bancarias.

Tras admitir que “no fue muy inteligente” la idea inicial de aplicar una quita a los depósitos de menos de 100.000 euros, Draghi demostró que es capaz de ver el lado bueno a cosas como el monumental caos provocado en marzo por el rescate chipriota: “Reforzó la determinación del Consejo de Gobierno para apoyar al euro” evitando que las futuras turbulencias planteen riesgos existenciales. Suena familiar.

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