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La eurozona buscará hoy una solución a la crisis griega

Los 17 ministros del euro mantuvieron una reunión previa para asegurarse de que no habrá un nuevo fracaso

“No me voy desilusionado, porque en Europa ya no me hago ilusiones”. Con estas palabras se despidió el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, en la madrugada del pasado miércoles tras 12 horas de infructuosas negociaciones con los ministros de Finanzas de la zona euro, el FMI y el BCE. Era el segundo fracaso consecutivo en la búsqueda de una solución para el hoyo griego. Los mismos protagonistas volverán hoy a verse las caras en Bruselas. Confían en que esta vez sea la definitiva para diseñar un panorama creíble de reducción de la deuda pública helena a lo largo de la próxima década.

Para asegurarse de que la reunión de hoy no termina en otro desastre, los 17 ministros del euro mantuvieron una conversación telefónica el pasado sábado en la que acordaron algunos aspectos. El plan consiste en reducir los intereses y alargar el plazo de devolución de los préstamos bilaterales concedidos por los países de la eurozona y ceder a Atenas los beneficios obtenidos por el BCE y los bancos centrales de cada país por los bonos griegos que tienen en sus carteras hasta 2010.

La otra medida que se estudia es el préstamo de unos 10.000 millones de euros a Grecia para que recompre su propia deuda, que se retiraría del mercado a precios bajos. Todo ello iría ligado al desembolso del próximo tramo de ayuda imprescindible para evitar una suspensión de pago de consecuencias impredecibles. Pese a que ahora tocaba desbloquear préstamos por valor de 31.500 millones, finalmente, podría juntarse con el siguiente tramo hasta alcanzar los 44.000 millones.

Pero el nudo gordiano de la negociación —y en el que Europa choca más con el FMI— es el calendario que se establecerá para que la deuda griega se modere hasta niveles razonables y, sobre todo, la posibilidad de que los países del euro asuman pérdidas en sus préstamos a Grecia. El organismo que dirige Christine Lagarde podría aceptar que el objetivo para 2020 sea una deuda en torno al 124% en lugar del 120% planeado inicialmente. Fuentes conocedoras de las negociaciones explican que esta rebaja de las exigencias por parte del FMI obedece a las presiones de EE UU, deseoso de echar una mano a la canciller alemana, Angela Merkel.

El FMI lleva tiempo preparando el terreno para que los prestamistas públicos asuman que tendrán que aceptar una quita. Según la revista alemana Der Spiegel, el FMI y el BCE defienden que la zona euro acepte unas pérdidas del 50%. Todo apunta a que hoy no habrá una decisión al respecto.

 

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