Los presupuestos duran una semana

Las cuentas públicas de 2012 entraron en vigor el domingo pasado, pero el Ejecutivo ya prepara cambios con más medidas de ajuste para cuadrar el déficit

El ministro de Economía, Luis de Guindos (izquierda), escucha al responsable de Hacienda, Cristóbal Montoro.
El ministro de Economía, Luis de Guindos (izquierda), escucha al responsable de Hacienda, Cristóbal Montoro. BERNARDO PÉREZ

Hoy hace una semana que los presupuestos de 2012 entraron en vigor. Y ya, con tan corta vida, caben pocas dudas de que, en su redacción actual, son un anhelo que necesita muchos ajustes (léase más recortes) para que sean realidad. Para que, en diciembre, el conjunto del Estado logre un déficit del 5,3% del PIB. El Ministerio de Hacienda es consciente de esto. Sabe que el sistema de pensiones puede acabar con un desfase muy importante, que las cuentas de las comunidades despiertan dudas pese a su compromiso de recortar hasta 18.000 millones de euros y que los ingresos están muy por debajo de lo que espera.

“Hay que revisar los Presupuestos de este año. Si tomamos estos como base de 2013, será como hacernos trampas al solitario”, explica Juan José Rubio, catedrático de Hacienda Pública de la Universidad de Castilla La Mancha. Recortes de sueldos a funcionarios, despidos de empleados públicos, aumento de impuestos indirectos, eliminación de empresas autonómicas, reforma de la Administración, lucha contra el fraude... El Gobierno estudia este abanico de medidas. Las anunciará en “próximas fechas”, proclamó ayer el presidente, Mariano Rajoy. “No queda más remedio que hacerlo así”, sentenció. Con ellas intentará dar credibilidad a unas cuentas que adolecían de ella desde que nacieron porque intentaban un imposible: llevar adelante el mayor recorte de la democracia (27.000 millones) sin tocar pensiones, protección por desempleo y sueldos públicos, más de 250.000 millones (casi el 60% del gasto público total).

“Eran muy optimistas. Los gastos estaban infravalorados y los ingresos sobreestimados”, desglosa Santiago Lago, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Vigo. “Estamos en el mismo nivel de gasto que en 2011. Ahora estamos camino de un déficit del 8%”, analiza José Ignacio Conde-Ruiz, de Fedea. Bruselas rebaja el cálculo al 6,4%, pero señala las dos grandes debilidades de estos Presupuestos: comunidades autónomas y pensiones.

La Seguridad Social (engloba el sistema de pensiones, el seguro de desempleo y el Fogasa) es un gran talón de Aquiles. El pronóstico oficial aventura que acabará el año con las cuentas equilibradas. Pero ni los gastos ni los ingresos hasta el momento se ajustan a los cálculos oficiales.

Hasta junio, la cuenta de las pensiones crece a un ritmo del 4,4%, cuando el vaticinio oficial espera que apenas suba un 0,9%. Por el lado de las cotizaciones, también hay una diferencia seria: casi tres puntos porcentuales entre la realidad y lo previsto. De seguir así, y mucho tendrían que cambiar las cosas para que no lo fuera, la desviación en diciembre estará en torno a un 0,7% del PIB (unos 7.000 millones).

El aumento del paro eleva la presión. Hacienda espera gastar 28.503 millones en 2012 en prestaciones y subsidios, un 3,7% menos Pero hasta mayo (último mes con datos disponibles) crece un 4,4%.

El sistema de pensiones puede arrojar un déficit cercano al 0,7% a finales de este año

Si un crédito extraordinario del Gobierno para pagar el paro no lo remedia, entre las pensiones, el seguro de desempleo y el Fogasa, el agujero de la Seguridad Social puede acercarse al 1% del PIB. Y si lo hace, los números rojos de la Administración central subirán.

“Esta desviación mete presión a esta, ya que tiene que compensarla”, explica Miguel Ángel García, jefe del Gabinete Económico de CC OO. Las pensiones no peligran. Hay ahorro de sobra para pagarlas (más de 70.000 millones entre el fondo de las mutuas y el Fondo de Reserva). Pero ese dinero no rebaja el déficit y Bruselas pide que se acorte el periodo transitorio para elevar la edad de jubilación hasta los 67 años que finaliza en 2027. Rajoy se resiste. Tendría un coste político muy alto y ahorraría muy poco dinero. Más bien sería un gesto dirigido a los mercados para demostrar que en La Moncloa hay un inquilino dispuesto a tomar medidas contundentes “aunque no le gusten a nadie”, como proclamó ayer Rajoy.

La certeza del incumplimiento de la Seguridad Social estrecha el margen del Gobierno para compensar el desvío de otras Administraciones, sobre todo las autónomas. La foto del primer trimestre lo ilustra a la perfección. Hasta marzo, la Administración central registraba un déficit del 3,4%, lo que le deja con una sola décima de margen para lo que queda de año (su límite está en el 3,5%). En los primeros meses del año, Hacienda ha adelantado más dinero del que correspondía para este periodo a las comunidades (4.800 millones) y a la Seguridad Social por las pensiones no contributivas. Esto se tradujo en que las Administraciones autónomas lograban el equilibrio presupuestario a costa del Gobierno central.

El desvío en las comunidades  autónomas y la Seguridad Social obliga a un ajuste mayor al Gobierno Central

También la creciente deuda acota la capacidad de maniobra del titular de Hacienda, Cristóbal Montoro. La prima de riesgo, arrastrada por la tormenta financiera, se ha instalado todo el año por encima de los 300 puntos básicos (y desde mitad de abril no baja de los 400). Consecuencia: deuda más cara. “Con el nivel actual de la prima de riesgo, el pago de intereses se va comiendo el ajuste y es imposible cumplir”, explica Conde-Ruiz. De momento, el pago de la deuda crece un poco más de lo previsto, pero los detalles del rescate financiero pueden ser claves para dar un empujón fatal a esta partida.

Y si los gastos públicos ponen obstáculos, tampoco los ingresos ponen fácil contener el déficit. “La recaudación se nos está derrumbando. Puede que conforme avance el año, la caída no sea tan abrupta”, explica Juan José Rubio. La caída del consumo está provocando hasta mayo el hundimiento de la recaudación por IVA (-10,1%). Hacienda ingresa un 8% menos por el impuesto de sociedades, y aunque todavía sea prematuro para concluir que este será el resultado final (la Agencia Tributaria sostiene en términos homogéneos que se está dando una subida del 22%), Rubio apunta a que los cambios en esta figura difícilmente se traducirán en más recaudación. “No va a haber base imponible, porque la recesión va a hacer que muchas empresas entren en pérdidas”, explica.

El aumento del IRPF es insuficiente para elevar los ingresos y el Gobierno piensa subir el IVA para enmendar el desfase (y para enmendarse a sí mismo). Además, ha apretado el acelerador en la lucha contra la economía sumergida y ha dado más facilidades a los defraudadores para que regularicen el dinero que tienen oculto. Pero, ante la falta de referencias, tanto la amnistía como la lucha contra el fraude hay que tomársela, dicen los expertos, “a beneficio de inventario”.

Para ellos, la pelea contra la economía sumergida es insuficiente. “España tiene un sistema tributario normal que no difiere en exceso del alemán. En cambio, la recaudación está muy por debajo. Hay demasiada comprensión con el fraude”, cree García, de CC OO. “El problema es muy grave”, abunda Lago, de la Universidad de Vigo, “con un fraude en la media de la Unión Europea no tendríamos un problema de déficit”. Conde-Ruiz, de Fedea, no tiene tanta fe: “Hay que luchar contra el fraude, pero esto no nos librara de hacer el ajuste”.

Sobre la firma

Manuel V. Gómez

Es corresponsal en Bruselas. Ha desarrollado casi toda su carrera en la sección de Economía de EL PAÍS, donde se ha encargado entre 2008 y 2021 de seguir el mercado laboral español, el sistema de pensiones y el diálogo social. Licenciado en Historia por la Universitat de València, en 2006 cursó el master de periodismo UAM/EL PAÍS.

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