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Manuel Gómez de Pablos, presidente de honor de Iberdrola

Pilotó, junto a Íñigo de Oriol, la fusión que dio un vuelco al sector eléctrico

Manuel Gómez de Pablos.
Manuel Gómez de Pablos.

El presidente de honor de Iberdrola, Manuel Gómez de Pablos (San Sebastián, 1922), falleció ayer en Madrid a los 89 años. El desaparecido ejecutivo desarrolló la mayor parte de su carrera profesional en el sector eléctrico, aunque la inició en la empresa Cimentaciones Especiales, para la que empezó a trabajar en 1951, un año después de obtener el doctorado en Ingeniería de Caminos. Permaneció en la mencionada empresa durante casi dos décadas, ocupando puestos de responsabilidad en España y Latinoamérica, hasta que en 1968 fue nombrado director del Servicio Geológico del Ministerio de Obras Públicas. Dos años después sería promovido a la Dirección General de Obras Hidráulicas, cargo en el que permaneció durante cuatro años. En 1978 regresó al sector privado, al ocupar el cargo de director general de Iberduero. En mayo de 1981 pasaría a presidir la compañía. En 1989 sustituyó a Íñigo de Oriol en la presidencia de UNESA (patronal de las compañías eléctricas), cargo en el que permaneció un año.

Dedicó un gran esfuerzo a servir de puente entre cultura y empresa

En abril de 1986 fue nombrado presidente del consejo de administración de Patrimonio Nacional, ocupación que compaginó con sus responsabilidades en la compañía electríca. De su gestión al frente de Patrimonio Nacional cabe descatar la reapertura al público del Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid, o la conclusión del inventario informatizado de los bienes muebles históricos españoles. Su labor al frente de Patrimonio, que se prolongaría hasta 1997, le valdría, entre otros reconocimientos, el Premio Juan Lladó de la Fundación Ortega y Gasset, galardón que premia el apoyo empresarial al mundo de la cultura y la ciencia. Gómez de Pablos dedicó gran parte de su energía a servir de puente entre el mundo empresarial y el ámbito cultural: fue miembro del Patronato del Museo del Prado, de la Fundación Xavier Zubiri, de la Fundación Príncipe de Asturias y vocal de la Asociación de Amigos de la Residencia de Estudiantes.

En abril de 1991, los consejos de administración de Iberduero e Hidrola sellaron un acuerdo de fusión que dio un vuelco al panorama empresarial eléctrico español. De la unión de ambas compañías surgió el actor dominante del sector energético, Iberdrola. Íñigo de Oriol, hasta entonces a la cabeza de Iberduero, pasaría a presidir el nuevo gigante eléctrico, en cuya presidencia de honor recalaría Gómez de Pablos, que también accedió, en septiembre de 1992, a la presidencia del Consejo Mundial de la Energía.

En noviembre del pasado año, Gómez de Pablos recibió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, condecoración que sumó a las muchas que ya poseía, entre ellas la Medalla de Oro de la Cruz Roja Española y las grandes cruces al Mérito Agrícola (1971), del Departamento de Salud Pública (1972), del Mérito Turístico (1972) y del Mérito Civil (1974).