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España vuelve a los noventa

La caída de las ventas a los niveles de 1993 obliga a ofrecer descuentos récord

Cadena de montaje de la factoría de la Seat en Martorell.
Cadena de montaje de la factoría de la Seat en Martorell.

El automóvil se mueve en España entre la ventaja de tener algunas de las plantas más rentables de Europa y estar en uno de los países más golpeados por la crisis económica. Después de años de bonanza, en los que se llegaron a vender 1,6 millones de vehículos anuales, las ventas se han desplomado a 800.000 unidades, el nivel de 1993. Y, pese a las peticiones del sector para que se pongan en marcha ayudas a la compra, el Gobierno no parece estar dispuesto a introducir incentivos, al menos de momento. Las marcas se están viendo forzadas a ofrecer en España los mayores descuentos de Europa.

El aumento del desempleo se ha traducido en una caída del consumo de familias y empresas y ha hecho mella en el sector en España, que genera un 8,7% de los puestos de trabajo. Durante los últimos tres años, los fabricantes han registrado una caída del empleo del 9%. La cifra se incrementa al 27% en el caso de los proveedores. Mientras, los concesionarios calculan que desaparecerán 500 empresas, con la pérdida de 50.000 empleos.

Con las ventas de turismos por debajo del millón de unidades por tercer año consecutivo, el sector tiene un problema. “Este nivel de matriculaciones nos lleva 20 años atrás”, señala Josep Solé, socio del grupo de automoción de PwC. “Los concesionarios tienen que replantearse su situación, porque ahora hay demasiados puntos de venta y algunos tendrán que cerrar, fusionarse o compartir servicios”, afirma. “En cuanto a la fabricación, las decisiones suelen tomarse fuera de España, y hay que resultar atractivos para conseguir que las marchas adjudiquen nuevos modelos a nuestras plantas”, añade.

Por tercer año, las ventas se sitúan por debajo el millón de unidades

En España no queda ninguna empresa fabricante de propiedad nacional, y hay un riesgo mayor de que la matriz extranjera prefiera tomar medidas impopulares (recortes, despidos...) aquí antes que en su país. España es el segundo mayor fabricante de la UE, tras Alemania, con 2,35 millones de unidades al año. La consultora MSI prevé una reducción entre 150.000 y 200.000 vehículos en 2012.

Conseguir que una marca como la japonesa Nissan, por ejemplo, eligiera el año pasado su planta en Barcelona para la fabricación de una nueva furgoneta pick-up ha supuesto que el empleo esté garantizado hasta 2024. La adjudicación del Audi Q3 fue clave para Seat, la filial de Volkswagen en España, que, además del lanzamiento de nuevos modelos este año, confía en su inminente entrada en China para registrar beneficios en 2013.

Con un mercado nacional bajo mínimos —las ventas caerán otro 2,6% este año—, las exportaciones siguen dando aliento. Ocho de cada diez coches se venden en el exterior, sobre todo en la UE. Otra solución son los descuentos. Las marcas ofrecen rebajas medias en el precio de más de 2.800 euros, un 40% más que la media europea. “Tradicionalmente la actividad promocional en España es más alta que en el resto de mercados de referencia [Alemania, Francia, Reino Unido e Italia], pero esta diferencia ha aumentado en los últimos años”, dice Marc Cartañá, de TNS, que analiza la actividad promocional del automóvil en Europa.

La industria pide ayudas públicas para renovar el parque

El sector ha pedido un plan para achatarrar vehículos viejos, ya que más del 40% de los coches del parque nacional supera los diez años. Pero las restricciones presupuestarias no dejan mucho margen de maniobra al Gobierno. En la actualidad, las únicas ayudas en vigor son las destinadas al coche eléctrico (20 millones de euros). En el pasado ha habido ayudas públicas para la instalación de las plantas y para la compra (las últimas finalizaron en 2010). Más que ayudas directas a la adquisición, Josep Solé plantea que los incentivos se traduzcan en un impuesto de matriculación menor y un aumento de la fiscalidad en función de la antigüedad del coche. “Sería una forma de impulsar la renovación del parque”, considera.

Una de las principales peticiones de los concesionarios es la Ley de Distribución, destinada a regular las relaciones entre los puntos de venta y las marcas. “El anterior Gobierno se comprometió a aprobarla y seguimos insistiendo en que es clave para evitar los abusos”, afirma Antonio Romero-Haupold, presidente de la patronal de los concesionarios, Fanconauto. Esta ley enfrenta desde hace meses a esta asociación con la patronal de los fabricantes, Anfac. El Gobierno del PP ha decidido no seguir adelante con el proyecto porque lo considera muy intervencionista.

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