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El austriaco Erste Group Bank, participado por CaixaBank, perderá hasta 800 millones en 2011

Las pérdidas se deben a las cargas extraordinarias derivadas de su exposición a la deuda soberana de la periferia de la eurozona

El banco austriaco Erste Group Bank, participado en un 10,09% por CaixaBank, prevé registrar pérdidas de entre 700 y 800 millones de euros al cierre del ejercicio 2011 debido a las cargas extraordinarias derivadas de su exposición a la deuda soberana de la periferia de la eurozona y las depreciaciones de activos en Rumanía y Hungría, por lo que aplazará la devolución de las ayudas públicas recibidas y no abonará el dividendo correspondiente a 2011.

"Nuestras esperanzas de ver a corto plazo una solución de la crisis de deuda soberana de Europa han disminuído considerablemente en las últimas semanas y ahora asumimos que tendrá un impacto creciente sobre la economía real que también afectará a nuestra región, aunque de manera menos severa", afirmó el consejero delegado de Erste Group, Andreas Treichl, quien destacó que la toma de medidas "radicales" pretende preparar a la entidad para afrontar un "periodo prolongado de incertidumbre".

De este modo, el máximo ejecutivo de la entidad austriaca explicó que las medidas aprobadas han provocado que un resultado ordinario positivo de 700 millones de euros en los nueve primeros meses del año se torne en pérdidas, mientras que destacó que estas medidas extraordinarias no afectarán a la ratio de capital básico (core Tier 1), que espera mantener en el 9,2%.

En concreto, Erste Group ha recortado su exposición a deuda soberana de Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia a 600 millones, desde 1.900 millones, y asumirá un impacto de 180 millones en sus cuentas.

Asimismo, la entidad asumirá depreciaciones por importe de 312 millones en relación con sus activos en Hungría y provisionará otros 450 millones brutos adicionales en relación con la intervención del Gobierno húngaro en el mercado bancario doméstico y el aumento de la morosidad. Además, el banco austriaco anunció su intención de inyectar 600 millones de euros para recapitalizar su filial húngara.

El banco austriaco también amortizará en parte sus activos en Rumanía, hasta un importe de 700 millones antes de impuestos como consecuencia de la ralentización económica.

Por otra parte, Erste Group, en respuesta al significativo deterioro para las economías de la zona euro y como medida de precaución, la entidad aplazará la devolución al Estado de las ayudas públicas recibidas y propondrá en la próxima junta general de accionistas no abonar el dividendo correspodiente a 2011.