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La crisis del euro

La decisión de Moody's de rebajar a Portugal a 'bono basura' tumba su deuda

La rentabilidad exigida a los bonos lusos alcanza niveles de récord con los intereses de sus títulos a corto plazo por encima del resto

La decisión de la agencia Moody's de situar la deuda de Portugal en el nivel de bono basura ha tumbado los bonos lusos. La posibilidad de que el país necesite un segundo rescate, tal y como sostiene esta sociedad, presupone un mayor riesgo de que el país siga los pasos de Grecia y acabe amenazada por la suspensión de pagos. Este temor se ha traducido en un fuerte repunte de la rentabilidad exigida por los inversores a los títulos de Lisboa, que han alcanzado niveles desconocidos desde que el país entró en el euro en 1999 ya que la opción más directa para superar las dudas del mercado es ofrecer más dinero. También su prima de riesgo, el diferencial entre su deuda a 10 años frente a la alemana, de referencia, ha alcanzado un récord sobre los 990 puntos básicos tras subir cerca de 200 puntos en una sola jornada, lo que da más argumentos para que la sesión de hoy pase a los archivos como histórica.

Aunque el correctivo se ha extendido a todos los tramos de la deuda portuguesa, el castigo ha sido más acusado en los bonos a menor plazo. En concreto, el interés de los títulos a dos y tres años ha llegado a rebasar el 16% y el 18%, un nivel insostenible para cualquier país que pugne por financiarse por su cuenta. Los bonos a cinco, por su parte, llegaban al 15,75% mientras los títulos a 10 años alcanzaban 12,8%.

La inversión de la curva de rendimientos pone en evidencia el creciente temor de los inversores a que el país sufra problemas de solvencia en el corto plazo y que, al final y en un nuevo ejemplo del fenómeno conocido como la profecía autocumplida, se convierta en cierto la advertencia de Moody's de que el país necesitará un segundo rescate.

Con este turbio panorama de telón de fondo, Portugal ha vuelto a acudir al mercado para emitir letras a tres meses, ya que los inversores solo están dispuestos a entrar en este tipo de títulos. No obstante, ante el repunte de la incertidumbre sobre su futuro y el de sus finanzas públicas, no le ha salida barato, ya que se ha visto obligado a elevar su rentabilidad al borde del 5% para captar 848 millones. Esta cifra está ligeramente por encima del objetivo mínimo de la emisión, fijado en un rango de entre 750 y 1.000 millones de euros. La de hoy ha sido la primera emisión del tercer trimestre del año, en el que Lisboa tiene previsto subastar entre 4.500 y 6.750 millones de euros.

El argumento que dio Moody's para recortar la nota de solvencia es el creciente riesgo de que el país necesite un segundo rescate antes de que pueda volver a los mercados a financiarse, al mismo tiempo que puso en duda que Portugal pueda cumplir los objetivos de reducción de déficit y de estabilidad que el FMI y la UE le marcaron para seguir dándole ayuda financiera. Sin embargo, si la presión contra su deuda persiste en su tendencia al alza, será complicado que el país vuelva al mercado en el plazo previsto, la segunda mitad de 2013, tal y como le ha ocurrido a Grecia. Este es el motivo que ha llevado a los países del euro ha plantear el segundo rescate al país mediterráneo.

Así, pese a las reformas puestas en marcha en Portugal y el cambio de Gobierno, la agencia ha hecho descender cuatro escalones la nota del país vecino después de que hace tres meses otra agencia Standard and Poor's ya hubiera dejado la calificación de Portugal a un paso del bono basura.