Competencia declara ilegal un registro de morosos y ordena su cierre

El RAI no podía actualizar los datos por lo que personas que ya habían pagado su deuda eran tomadas por morosos

El Tribunal de Defensa de la Competencia ha declarado que el Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI) es ilegal, dando así la razón a la Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc) que venía denunciando este hecho desde 1991.

Según la sentencia, el funcionamiento del RAI supone una práctica restrictiva de la competencia y, en consecuencia, su consultora, el CCI, deberá cerrar las puertas en los próximos quince días. Ausbanc Consumo denunció a la empresa en junio de 1991 por entender que el funcionamiento del RAI colisionaba con las prácticas de una leal y sana competencia.

El RAI es un registro al que tienen acceso distintas entidades de crédito y que pone en común datos sobre los hábitos comerciales de los usuarios o su situación patrimonial propiciando así que los bancos den a un cliente una respuesta homogénea o colectiva, por ejemplo, la denegación de un crédito. Entre la información que recaba el RAI, se encuentra la relación de clientes que están en situación de morosidad, pero de forma irregular, ya que los datos de los incumplimientos en los pagos no son aportados por los acreedores y los afectados, ni siquiera son notificados de su entrada en el registro, por lo que no pueden ejercer su derecho a oponerse.

Fiabilidad no garantizada

Además, la fiabilidad de los datos en el RAI no está garantizada porque no controlan aquellos supuestos en los que la falta de pago de un efecto cambiario se subsana fuera del circuito bancario, y no hay nadie que se lo pueda notificar puesto que ni el acreedor facilitó a la RAI el dato de incumplimiento ni el deudor fue notificado del mismo.

No actualizan los datos y personas que ya saldaron las deudas que pudieran haber tenido siguen figurando como morosas. Ejemplo del problema que suponía la RAI es el ocasionado a los propietarios estafados en el caso de la PSV, cuando los afectados no sólo habían invertido en una vivienda que no se les entregaba, sino que no podían comprar ninguna otra por figurar en el registro de morosos.

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