EE UU autoriza con condiciones la fusión entre Sanofi y Aventis

La Comisión de Comercio estadounidense pide a ambas compañías que vendan su participación en GlaxoSmithKline y Pfizer

La Comisión de Comercio de Estados Unidos (la FTC por sus siglas en inglés) ha aprobado hoy con condiciones el proyecto de fusión entre los grupos farmacéuticos Sanofi-Synthélabo y Aventis. Las condiciones para dar luz verde al nacimiento de la tercera empresa mundial del sector exigen a ambas compañías que desinviertan en la fabricación de diversos medicamentos.

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En concreto, Sanofi deberá retirar sus activos en GlaxoSmithKline utilizados para la comercialización del anticoagulante Arixtra. Además, las autoridades piden a Aventis que se deshaga de su participación en Pfizer, en lo que respecta a los estudios para desarrollar medicamentos para el tratamiento del cáncer de colon. Asimismo, la comisión considera que Aventis tendrá que ceder sus derechos en la comercialización de fármacos para tratar el insomnio, en concreto, de sus derechos en Estorra.

La directora de Competencia de la FTC, Susan Creighton, afirmó que en una fusión de este tamaño -Sanofi adquirirá Aventis por 54.500 millones de euros- y complejidad hay importantes superposiciones que deben ser tratadas, para asegurar que los consumidores están protegidos de efectos contrarios a la competencia. Además, indicó que la autorización de hoy trata adecuadamente las áreas preocupantes identificadas por la FTC y preservará la compentencia en el mercado para estos importantes productos farmacéuticos.

La fusión entre Aventis y Sanofi fue aprobada también con condiciones por la Comisión Europea el pasado 26 de marzo. Bruselas exigió a Sanofi-Synthelabo que vendiera sus derechos en las licencias de la vitamina B12 en Francia, la del producto Perfan en Bélgica y Reino Unido, y el Hexopal en Irlanda, entre otros.

Una operación politizada

La fusión entre los dos grupos farmacéuticos ha sido un punto de fricción entre los Gobiernos alemán y francés. El pasado mes de abril, el ministro de Economía alemán, Wolfgang Clement, criticó la actuación del Gobierno francés en el proceso, que calificó como "un retorno a las políticas intervencionistas" francesas. Berlín, que había pedido a Francia neutralidad en este asunto, consideró que el Ejecutivo francés había desarrollado un papel demasiado preeminente en el acuerdo logrado por las dos empresas.

Otro de los puntos negros de la operación fue el potencial recorte de empleo que llevaría a cabo Sanofi-Synthélabo, cuando tuviera lugar la fusión. Sin embargo, la compañía francesa se ha comprometido a no aplicar despidos traumáticos antes de 2008 entres los empleados de Aventis en Alemania. Además, Aventis ha asegurado, en numerosas ocasiones, que desea mantener la fábrica de Francfort-Hoechst para hacer de ella un elemento clave de la estrategia futura del grupo.

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