Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Análisis:Tragedia en el estadio

Hijos de la revolución

Los seguidores de los equipos de fútbol jugaron un papel clave en la caída del régimen de Mubarak y el posterior desarrollo de la revolución en Egipto. Fueron actores esenciales, por ejemplo, en la toma de la embajada israelí, el 9 de septiembre. Se consideran, de esta forma, la primera línea de la revolución, su esencia, y han sentido que la toma del poder por los militares y los Hermanos Musulmanes (vencedores de las recientes elecciones) les ha restado el protagonismo obtenido en las revueltas y los primeros meses tras la caída de Mubarak. Los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad han sido constantes. Divididos en dos facciones, una altamente politizada y con un claro componente anarquista y otra sin clara vinculación política, los grupos ultras son especialmente violentos y están curtidos en las batallas campales, de frecuencia casi semanal durante los cuatro años que precedieron a la caída del régimen.

La Asociación de Fútbol retrasó la 16ª jornada de la Liga, que debía disputarse la semana pasada, para evitar los enfrentamientos y las manifestaciones contra los militares coincidiendo con el aniversario de las primeras protestas contra la caída de Mubarak, el 25 de enero. Los temores a que se produjera una acción violenta coincidiendo con algún encuentro se habían incrementado. Los cruces de amenazas en Internet entre los grupos de ultras habían subido de tono y decir que el ambiente entre los dos equipos era de rivalidad era quedarse muy corto.

La policía es vista con resentimiento por la población, que la considera el brazo ejecutor de la política represiva de Mubarak. Es, sin duda, el caso más grave, pero no el primero en el que, temerosa de los grupos violentos, no se presenta a un partido, se presenta en un número inferior al necesario o evita intervenir en los disturbios. "Si fueses a un estadio y vieses cómo la policía a caballo azota a los ultras sin razón, entenderías la naturaleza de la relación. Es el resultado de una brutalidad constante sobre ellos. Odian a la policía, e iniciarían una pelea en cualquier ocasión que se presentase", advirtió Ahmed Gafaar, sobrino de Farouk Gafaar, una leyenda del Zamalek, y fundador de un grupo ultra de apoyo al equipo. La amenaza se hizo ayer realidad.

James Dorsey es especialista en fútbol de Oriente Medio. Profesor en la S. Rajaratnam School of International Studies (Singapur).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de febrero de 2012