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Editorial:

Camps, en el banquillo

El juicio por los trajes es el primer acto ante un tribunal de la masiva trama Gürtel de corrupción

Hoy se inicia en el Tribunal Superior de Justicia de Valencia el juicio contra el expresidente de la Comunidad Francisco Camps, relacionado con el caso Gürtel. Camps estará acompañado en el banquillo por el ex secretario general del Partido Popular valenciano Ricardo Costa. El cargo que pesa sobre ambos es el de cohecho continuado pasivo por haber aceptado regalos de los responsables de la trama de corrupción dirigida por Francisco Correa y Álvaro Pérez, El Bigotes. Aunque la vista en la que comparecen Camps y Costa se refiere exclusivamente al regalo de trajes, relojes y otros objetos del mismo tenor, el caso Gürtel tiene ramificaciones en otros delitos aún pendientes de juzgar, como la masiva apropiación de fondos destinados a sufragar una visita del Papa a Valencia o la financiación ilegal del Partido Popular.

Camps solo dimitió de su cargo en julio, tras revalidar la mayoría absoluta para su candidatura en las elecciones autonómicas de mayo. Puesto que esta dimisión era el inevitable final del caso, el político tendría que haber ahorrado a las instituciones el innecesario desgaste al que las sometió desde que estalló el escándalo. Y de no hacerlo él, como no lo hizo, era responsabilidad de la dirección nacional del Partido Popular haber tomado cartas en el asunto y evitado que los valencianos se encontrasen ante la tesitura de votar a un candidato con cuentas pendientes con la justicia. El intento de zanjar presuntas responsabilidades penales con victorias en las urnas se ha revelado vano una vez más, solo que en el camino la Generalitat valenciana ha estado paralizada durante casi tres años y su imagen ha sufrido un grave deterioro.

El Tribunal dictaminará si Camps cometió o no delito. Su dimisión era obligada, no por el signo que finalmente adopte la sentencia, sino por el hecho de que un cargo institucional de tanta relevancia como un presidente autonómico no puede sentarse en el banquillo de los acusados y seguir siéndolo. Antes de que se le acusara formalmente, Camps compareció ante el tribunal como imputado, pero decidió continuar descendiendo los peldaños que le han llevado hasta el banquillo en el que se sienta hoy siempre aferrado a su cargo. En la estrategia que parece desprenderse de sus pasos estaría volver a reclamarlo en el supuesto de una sentencia absolutoria. El PP podría enfrentarse a su primera crisis política de envergadura tras la rotunda victoria en las generales de noviembre.

Los regalos a Camps y otros responsables del Partido Popular son solo el objeto del primer juicio por el caso Gürtel. La red de corrupción encabezada por Francisco Correa y Álvaro Pérez hizo de la Comunidad de Valencia su principal campo de operaciones después de que los populares perdieran las generales de 2004. Lo ocurrido antes de esa fecha provocó dimisiones de cargos autonómicos y municipales en la Comunidad de Madrid, y sigue siendo objeto de investigación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2011