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El Gobierno peruano afronta su primera crisis

La renuncia del primer ministro obliga a Humala a un cambio de Gabinete a los cuatro meses de llegar al poder

Ollanta Humala, presidente de Perú, ha realizado la primera reestructuración importante de su Gobierno antes de lo previsto. Salomón Lerner, empresario, donante de la campaña humalista y amigo personal del presidente, deja la jefatura del Consejo de Ministros tras apenas cuatro meses en el cargo. Lo reemplaza el ministro del Interior, Óscar Valdés, también empresario y comandante retirado del ejército, que fue instructor de Humala en la escuela militar.

Varios ministros más dejarán sus puestos, aunque permanecerá el titular de Economía y Finanzas, Luis Castilla, una señal del interés del Gobierno en no perturbar a los agentes económicos. Pero más allá de los relevos lo que está en marcha, según varios analistas, es un giro en la conducción del Gobierno. La pregunta es hacia dónde. Algunos interpretan que Humala está prescindiendo de sus colaboradores más ligados a la izquierda, mientras que otros, los más críticos, temen una "militarización" del Gobierno. A esta línea se acaba de sumar el ex presidente Alejandro Toledo, que apoyó a Humala en la segunda vuelta electoral y acaba de declarar que está preocupado porque "Humala le hace más caso a sus asesores militares retirados que a sus ministros", según una entrevista publicada en el diario El Comercio.

Algunos analistas políticos temen la "militarización" del Ejecutivo

Aunque en el ambiente político peruano era sabido que Lerner no pensaba quedarse mucho tiempo como jefe del Gabinete, su salida ahora ha sido una sorpresa. El consenso general, como señala el analista y bloguero José Alejandro Godoy, es que el relevo se ha acelerado por la protesta en la región de Cajamarca, que se levantó contra un proyecto de explotación minera y llevó al Gobierno a declarar el estado de excepción. Según esta versión, las discrepancias dentro del Ejecutivo sobre el manejo de esta crisis convencieron a Humala de que tenía que prescindir de algunos colaboradores.

"La crisis de Minas Conga fue el factor que convenció a todos de que la orquesta gubernamental sonaba muy desafinada y de que, por tanto, se requerían cambios. Entonces fue evidente que en el Gobierno coexistían visiones muy distintas...", señala el columnista de La República Augusto Álvarez Rodrich.

La presencia de Lerner fue muy importante en los primeros días del Gobierno humalista. Es un empresario que fue capaz de aplacar los temores de los sectores económicos y que a la vez tiene lazos muy estrechos con la izquierda que acompañó a Humala durante su campaña. La coyuntura, sin embargo, ha cambiado rápidamente: Humala ya no inspira terror en el empresariado y los conflictos sociales han vuelto a surgir con fuerza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2011