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Crítica:

Equipaje sin orden

Cuando se aborda un documental sobre un tema tan apasionante pero tan complejo como el descubrimiento de la llamada maleta mexicana, 4.500 negativos perdidos durante siete décadas con fotografías realizadas por Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour durante la Guerra Civil española, la mayor parte del tiempo de trabajo, de reconstrucción del enigma, debería ser un proceso de búsqueda. Y se supone que durante ese proceso de investigación (con entrevistas, verificación de documentos, material de archivo...), en algún instante, al autor del documental se le debe encender la bombilla que le acerque finalmente, ya sea desde un guión previo, ya sea en fase de montaje, al ordenamiento perfecto de su historia, a una estructura (cronológica, temática, emocional) que convierta lo que no es sino acumulación de datos, imágenes y declaraciones, en un relato que sea verdaderamente lógico. En La maleta mexicana, un documental dirigido por la británica afincada en México Trisha Ziff, no existe tal alumbramiento creativo, tal encendido de bombilla.

LA MALETA MEXICANA

Dirección: Trisha Ziff.

Género: documental. México, España, EE UU, 2011.

Duración: 96 minutos.

Faltan datos y sobran testimonios que son pegotes

En la película casi todo es caótico, falta una sistemática concreta, un orden que lleve a la historia hacia un valor (ya sea didáctico, narrativo, testimonial, emocional o de investigación). Faltan datos y sobran testimonios que no son sino pegotes con rostros y voces de supuesto prestigio. Pocas veces se sabe el autor de cada una de las fotos con las que se ilustra el documental, se acumulan temáticas colaterales (las fosas comunes, la memoria histórica, el exilio en México) sin que ninguna haga mella y, al final, lo único que queda es la fuerza de las imágenes de los fotógrafos. ¿Suficiente? No. Mientras, ni una palabra sobre Muerte de un miliciano republicano, la mítica foto de Capa a la que ciertos investigadores consideran un montaje, y cuyo negativo sigue sin encontrarse. Ziff y sus ayudantes debieron pensar: "¿Qué mejor forma de abordar un tema polémico que no abordarlo?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2011