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Los estudiantes chilenos llaman a radicalizar su lucha con el Gobierno

Los dirigentes universitarios anuncian que el segundo semestre no habrá clases

Los dirigentes estudiantiles universitarios han decidido romper el diálogo con el Gobierno y han llamado a radicalizar el movimiento y a no comenzar las clases el segundo semestre. "Hay que prepararse para tiempos difíciles", dijo tras una asamblea de 10 horas el representante de la Universidad Arturo Prat, David Urrea, uno de los dirigentes.

Uno de los puntos que han hecho a los estudiantes y profesores abandonar la mesa de diálogo es el asunto de la educación gratuita. El Gobierno está dispuesto a dar becas para los estudiantes más pobres, un 40%. Para la clase media, un 20%, ofrece una combinación de becas y crédito. Para los estudiantes, en cambio, es posible garantizar que la totalidad del sistema sea financiado por el Estado y proponen tres caminos para lograrlo: la nacionalización de la gran minería extranjera, una gran reforma tributaria y la reducción del gasto en defensa.

La gratuidad de la educación enfrenta a alumnos y Ejecutivo

"Hay que aspirar a que todos podamos tener acceso a la misma educación, gratuita, incluso las familias con recursos medios y más altos", dijo el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, Giorgio Jackson, uno de los principales líderes del movimiento.

El conflicto mantiene semiparalizada la enseñanza media y superior desde hace cinco meses. En pocos días, el movimiento romperá el récord de las protestas estudiantiles en toda la historia de Chile al sobrepasar en extensión a las de 1967. Una de las principales preocupaciones del actual Gobierno ha sido que una porción de los jóvenes pierda el año académico. Tras la asamblea de este sábado, existen altas probabilidades de que eso ocurra.

Los estudiantes también reiteraron la necesidad de que el centroizquierda asuma responsabilidad en la situación de la educación chilena tras gobernar durante 20 años. En la Universidad de Chile, la principal universidad pública de este país, se observa un cartel que pide explicaciones a los expresidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet por la crisis en el sistema de enseñanza.

La expresidenta y actual líder de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, habló el viernes del conflicto desde Nueva York. Lo hizo por primera vez en siete meses, ya que hasta ahora había apelado a las restricciones de su cargo internacional para no intervenir. En conversación con Radio Cooperativa, respaldó las demandas de los estudiantes y defendió su gestión: "Chile tiene una enorme oportunidad de mejorar el sistema educacional. Durante mi gobierno tratamos de hacerlo pero no contamos con el apoyo de todos los sectores", dijo.

La intervención provocó malestar en el Gobierno chileno y de los partidos que los respaldan. El portavoz de La Moneda, Andrés Chadwick, negó que su partido impidiera las reformas durante el gobierno de Michelle Bachelet y recordó el gran acuerdo firmado en 2007 por la entonces jefa de Estado y los presidentes de todos los partidos políticos para derogar la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza establecida durante la dictadura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2011