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Jordi Soler se deja contagiar por la locura y el delirio de Antonin Artaud

El escritor de tres novelas sobre la Guerra Civil da un giro radical con 'Diles que son cadáveres', una obra llena de humor sobre el poeta francés

Jordi Soler, que nos sedujo con tres novelas sobre la Guerra Civil (Los rojos de ultramar, La última hora del último día y La fiesta del oso), da un giro radical a su narrativa con Diles que son cadáveres (Mondadori), sobre el poeta francés Antonin Artaud (1896-1948). Entre el humor y el delirio, Soler cuenta la historia de cómo Artaud viajó a Irlanda en 1937 para devolver el bastón de san Patricio, que él creía en su poder. Narra, además, cómo más de medio siglo después cuatro locos maravillosos (un poeta de más de 90 años, acompañante de Artaud en su aventura; un diplomático desesperado por mantener su puesto, un chófer homosexual y un multimillonario loco por el poeta) se reúnen en Dublín para intentar recuperarlo. Aparecen, además, escritores invitados como Jonathan Swift, relacionado también con el bastón de san Patricio, o Malcolm Lowry. "Me interesaba poner al autor de Bajo el volcán como admirador de alguien", dice Artaud.

"En este milenio, hacer algo inútil es un acto necesario", dice el autor

Reúne sus artículos en 'Salvador Dalí y la más inquietante de las chicas yeyé'

"Es una novela hecha con elementos en desuso. Un poeta, ya sabemos todos que la poesía pertenece al siglo anterior; un diplomático, una especie al borde de la extinción que antes se iluminaban con güisqui y ahora piden agua de Vichy. Es un mundo que se nos fue. La imagen de la furgoneta en la que viajan es un homenaje al autobús en el que Allen Ginsburg y sus amigos iban cargados hasta las cejas". Soler (Veracruz, México, 1963) fue poeta antes que novelista: "Quiero ser poeta, pero me salen novelas".

"Me contaron la historia del viaje de Artaud, uno de mis poetas favoritos. Pasaba en una de mis ciudades favoritas, Dublín, donde está uno de mis pubs preferidos, el Bleeding Horse, y decidí escribir la novela", cuenta Soler, que fue agregado cultural de la Embajada de México en la capital irlandesa. "La primera cosa que impresiona de esta ciudad es lo marchosa que es, una marcha oscura e inenarrable".

En Diles que son cadáveres -"y que nunca resucitarán de entre los muertos", frase que Artaud dijo en un cóctel- hay páginas delirantemente espléndidas: la juerga que el poeta McManus, el diplomático y narrador, y otros amigos se corren a base de güisqui y hongos alucinógenos; o cuando el diplomático se encuentra un caballo en el baño. "Eso es cierto", lo explica en una detallada nota a pie de página: si el caballo no llevaba el chip y había vigilancia policial, lo metían en casa. Otras historias que atrapan son el inenarrable viaje a Kilroot, cerca de Belfast (Irlanda del Norte) en busca del bastón. O cuando el diplomático se convence de que ha dado amparo a un terrorista del IRA, ¿lo es?

El escritor mantiene cierta ambigüedad. "Es deliberada. La locura de Artaud se contagia a los personajes e incluso a la prosa, se vuelve loca y pierde comas", apunta. "El mundo diplomático está lleno de delirios. El agregado cultural frustrado logra volverse cuerdo para buscar el bastón", cuenta Soler. "En este milenio, donde todo tiene un propósito mercantil, donde cada acción, por mínima que sea, genera una ganancia o viene amparada por un banco, una marca de bebidas o un ministerio, hacer algo que no tiene ninguna utilidad es un acto necesario, pues [...] fomenta valores distintos y en desuso, como la solidaridad, el compañerismo, el espíritu de sacrificio...", dice el diplomático, un tema del que también se reflexiona en esta novela.

Jordi Soler ha publicado al mismo tiempo Salvador Dalí y la más inquietante de las chicas yeyé (Mondadori), que reúne sus artículos publicados en El País Semanal. Encontramos retratos de Charles Manson, Pancho Villa, Al Capone, Drácula, o experiencias propias, como cuando conoció al propio Dalí y a Françoise Hardy. "Son textos largos que escribo con mucho tiempo para investigar, desde una mirada oblicua. En el caso del dedicado a Elvis Presley, por ejemplo, me interesa más su médico que él mismo", dice el escritor, que tiene pendiente de publicación otro libro con Artaud como protagonista, una antología de poemas (Lumen).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2011