El ábaco chino

Celestina Valmorisco, directora del CEIP Miguel Hernández de Badalona, explica que la decisión de investigar sobre la técnica de enseñanza de las matemáticas que se emplean en China surgió después de observar los buenos resultados que obtenían estos alumnos que llegaban a Cataluña tras su escolarización en el país asiático. "Teníamos la percepción de que eran más hábiles en calculo mental y razonamiento que los demás y, posteriormente, comprobamos que en las pruebas finales de sexto obtenían unas notas ocho puntos por encima de la media global de Cataluña", explica la directora. "Hace unos dos años empezamos a trabajar para hermanarnos con la Escuela Experimental de Qintiang y a principio de curso viajamos a China para firmar el acuerdo y poder intercambiar experiencias", agrega.

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Por ahora, la comunicación del Miguel Hernández y la escuela china se establece a través de Internet, pero Valmorisco espera que la próxima primavera una delegación china visite el centro para poder profundizar en las técnicas y materiales que emplean con tan buen resultado.

Una de las claves podría estar en el ábaco chino, diferente del europeo, y en cómo lo utilizan los alumnos para realizar sumas, restas y multiplicaciones, lo que luego les permite prescindir de lápiz y papel para resolver las cuentas. Yameil es una de esas niñas chinas especialmente hábiles con los números, y una división de complejidad media a penas le dura unos segundos sin respuesta.

Los profesores Gemma Herranz, Mónica Vargas, Vicente Blanco y Pedro Siles, que completan el equipo que impulsa este proyecto, aseguran que esta colaboración pretende también que los alumnos no pierdan del todo el vínculo con sus países de origen. La escuela también está interesada en saber cómo es la relación entre padres y escuela en China para estrechar los vínculos con las familias de sus alumnos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de octubre de 2011.

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