El pleno parece un cuadrilátero

La dimisión de la secretaria municipal revela la tensión en el Consistorio cordobés

Una tormenta se desataba el martes en el pleno del Ayuntamiento. En el Consistorio, el PP -que gobierna con mayoría absoluta- se tiraba los trastos a la cabeza con Unión Cordobesa, IU y PSOE a cuenta de otras historias: la financiación del Palacio del Sur, la entrega de las medallas de la ciudad el próximo día del custodio San Rafael o el desarrollo de la verbena popular de la Fuensanta, entre otras. Como colofón de los desencuentros, la secretaria del Ayuntamiento decidió presentar su dimisión delante de todos los ediles y el público presente.

La máxima funcionaria municipal se larga porque está harta de los modos en que los políticos están llevando las cosas entre bastidores, con cambios urgentes de última hora y aportación in extremis de documentación importante para los debates. Conductas que echan por tierra los acuerdos alcanzados previamente en las juntas de portavoces o en las reuniones con la propia secretaria y que han convertido el salón de plenos en una suerte de cuadrilátero para rudos púgiles políticos.

La oposición acusa al PP de usar su mayoría absoluta de manera impropia

La semana pasada se vivió un último asalto. Y la desordenada forma en que se designó a los premiados con la medalla de la ciudad colmó la paciencia de la secretaria. Antes de que sonase la campana -y para sorpresa de todos- presentó públicamente su dimisión. Los propios grupos reconocieron su error y pidieron a la funcionaria que recapacitase su decisión, pero ya era tarde.

En los 100 días de gobierno del PP, sus ediles han forzado la máquina de los tiempos, enervando a los tres grupos de la oposición, especialmente a IU y PSOE, antiguos socios al frente del Ayuntamiento en el pasado mandato. El 22 de septiembre ambos grupos lideraron un plante en un pleno extraordinario, convocado con urgencia por el PP, para discutir las cuentas de la celebración de las semifinales de la Copa Davis. Como en otras ocasiones -también pasaban cosas parecidas bajo los mandatos de IU y PSOE-, se ofreció importante documentación relativa a los números con cuentagotas y en el último momento. Los grupos de la oposicion acordaron entonces no presentarse, cuando algunos ediles del PP ya esperaban sentados en sus escaños. El pleno no se celebró.

En la oposición se considera que el PP está haciendo uso de su mayoría absoluta de manera impropia en los 100 primeros días de mandato, enrareciendo un clima que, de por sí, ya tiene controlado por el poder de sus votos en el pleno. El PP, por el contrario, afirma que no hay nada extraordinario y que ellos mismos se enfrentaron a situaciones similares cuando estaban en la oposición. A nadie se le escapa, no obstante, que dentro de un marco más amplio, el Ayuntamiento de Córdoba es un peón más en la dura estrategia electoral que se avecina con las próximas elecciones generales y, sobre todo, autonómicas. El alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto, aprovecha ocasiones como la Copa Davis o la compleja financiación del Centro de Congresos, para atizar políticamente al Gobierno y a la Junta. Y eso se nota en el clima del Ayuntamiento.

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Ahora parecen muy lejos aquellos años en los que, al menos fuera de Córdoba, se veía el Consistorio como una especie de isla en la que imperaba la conciliación. Aunque gran parte de aquella imagen no dejaba de ser una perspectiva buscada con intención por el gobierno de IU, con estandartes como los presupuestos participativos.

En el ultimo pleno, aquel en que dimitió la secretaria, los vecinos también participaron. Pero con abucheos. Eran los de la barriada de la Fuensanta, que protestaban por una intervención policial en la última velá después de que los colectivos vecinales quedaran fuera de la organización de la verbena.

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