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Reportaje:

Jaizkibel se reivindica con una sentada

La única compañía mixta que participa en el Alarde de Hondarribia critica a Interior - El desfile se desarrolla con abucheos y pancartas contra la agrupación

El Alarde de Hondarribia se ha visto envuelto en la polémica por partida doble. Los detractores del desfile mixto, protagonizado por Jaizkibel, la única compañía del municipio que permite desfilar a las mujeres, volvieron a abuchear ayer a los integrantes de la agrupación. Escondidos tras bolsas de plástico negro y carteles en los que rezaba betiko alardea (Alarde tradicional, en euskera), acompañaron a Jaizkibel a su paso por la calle Mayor, uno de los puntos más conflictivos del itinerario. Una actitud que se viene repitiendo en los últimos años pero que, en esta edición, ha estado precedida por la polvareda que ha levantado la decisión de Interior de modificar el horario y recorrido de la compañía mixta, alegando "motivos de seguridad".

Garitano tilda de "penosa" la decisión de la consejería que dirige Ares

El Ararteko carga de nuevo contra Interior por modificar la marcha

La resolución del departamento de Rodolfo Ares volvió a ser criticada ayer por instituciones como el Ararteko, Emakunde y formaciones políticas como Bildu, Aralar, Ezker Batua o la izquierda abertzale.

Las cerca de 200 personas, entre hombres y mujeres, que integran Jaizkibel comenzaron a desfilar por las calles de Hondarribia a las 8.20, diez minutos antes de lo previsto. Con paso acelerado recorrieron la calle Mayor (subida y bajada), la plaza de Armas y tras pasar el Arco de Santa María protagonizaron una sentada a modo de protesta. La Ertzaintza escoltó en todo momento a la compañía sin que se produjeran altercados significativos.

Cuando los integrantes de la compañía mixta arrancaron con su protesta, los agentes les avisaron de que no tenían autorización para realizar tal acción. Una advertencia que Jaizkibel decidió ignorar recordando a los agentes que la compañía se encontraba dentro del horario y recorrido previsto por Interior y justificando también la premura con la que comenzaron el desfile. La protesta, silenciosa, duró unos diez minutos y una vez finalizada, los soldados continuaron con su marcha por el itinerario fijado.

La capitana de Jaizkibel, Anabel Salinas, reconoció que el desfile de este año ha sido especialmente "difícil" por la resolución de Interior. Salinas, además, criticó que la consejería "se haya basado en la seguridad cuando en los últimos años no ha habido ningún altercado" que pudiera justificar los cambios en el horario y recorrido.

Numerosos políticos y representantes de instituciones acompañaron el desfile de Jaizkibel en señal de apoyo. Entre ellos, el diputado general de Gipuzkoa, Martín Garitano, que, sin quererlo, protagonizó uno de los momentos de tensión que se vivieron durante el Alarde. Una mujer, partidaria de la celebración tradicional, situó un cartel con sus reivindicaciones frente al líder de Bildu, mientras éste observaba el paso de Jaizkibel desde los arcos del Ayuntamiento.

Garitano cargó contra Interior al tildar de "penosa" la resolución del departamento. El líder de Bildu añadió que, con su decisión, la consejería "ha dado un paso atrás y retrocedido en el tiempo. Nos ha colocado en una situación anterior que creíamos superada", ahondó.

En el desfile también estuvo presente la adjunta al Ararteko, Julia Hernández, que subrayó que la polémica suscitada demuestra "que cuando crees que la conquista de los derechos, sobre todo el de Igualdad, están afianzados con cosas como ésta te das cuenta de que no". Por su parte, Reina Ruiz, segunda de Emakunde, mostró su apoyo a los integrantes de la compañía.

El Departamento de Interior se remitió ayer a las declaraciones que Ares ha efectuado a lo largo de estos días para justificar las medidas adoptadas. El consejero reconoció en una rueda de prensa a comienzos de mes que el año pasado la Ertzaintza tuvo "problemas para garantizar la seguridad" y que los ajustes de horario y recorrido han afectado a todas las compañías.

A las 09.55 de la mañana las 20 agrupaciones que participan en el Alarde tradicional recorrieron Hondarribia, un desfile en el que la mujer sólo puede participar encarnando la imagen de una cantinera. Una celebración que cada ocho de septiembre conmemora el final de los dos meses de asedio francés al municipio en 1863, durante la Guerra de los Treinta Años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2011