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El agravamiento de la crisis

Trichet cierra el ciclo de alzas de tipos

El deterioro económico obliga al BCE a ablandar su política monetaria - El presidente defiende airado su gestión frente a las críticas de Alemania

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, sugirió ayer que los tipos de interés en la Eurozona se mantendrán estables durante los próximos meses. El ciclo iniciado con las dos subidas de un cuarto de punto de este año ha quedado cortado abruptamente por el agravamiento de la crisis. Según explicó Trichet, el BCE ha rebajado sus expectativas de crecimiento para los países del euro. El banco emisor prevé que el producto interior bruto (PIB) de los 17 crecerá el 1,6% en 2011, en lugar del 1,9% pronosticado en junio. Trichet, que ofreció ayer en Fráncfort su penúltima conferencia mensual como presidente del BCE, percibe "un aumento en los riesgos del crecimiento" en un contexto de "alta incertidumbre" en las economías europeas. Como consecuencia de este enfriamiento, la inflación se mantiene bajo control. El Consejo de Gobierno del BCE dejó los tipos de interés inalterados en el 1,5% en una decisión tomada, según su presidente, "con el acuerdo unánime" de los 23 miembros de Consejo.

El organismo evitó abrir la puerta a rebajas del precio del dinero

Las ruedas de prensa de Trichet suelen ser hieráticas, repetitivas y un punto correosas. Ayer hubo sorpresa. De pronto, el flemático banquero dio rienda suelta a su enfado con quienes, sobre todo desde Alemania, critican su gestión de la crisis y, en particular, el programa de compra de deuda soberana por parte del BCE. Cuando un reportero alemán le recordó las críticas tras 50 minutos de rueda de prensa, Trichet no pudo -o no quiso- controlar su ira: "A esa gente le diré que nuestro mandato es garantizar la estabilidad de los precios, un mandato otorgado por las 17 democracias del euro; lo hemos cumplido impecablemente". Con aspecto indignado, levantó sensiblemente la voz para repetir: "Impecablemente". Y añadió ceñudo: "Me gustaría mucho escuchar las felicitaciones para una institución que ha proporcionado estabilidad de precios en Alemania más de 13 años, en torno al 1,55% [de inflación], que es mejor que lo que se ha obtenido en ese país durante los últimos 50 años".

Si se puso así en público, solo cabe especular en qué términos habrá debatido Trichet con el jefe del Banco Central alemán (Bundesbank), Jens Weidmann, uno de los más notorios críticos de la compra de deuda soberana. En agosto, los directivos del BCE no se pusieron de acuerdo en la polémica ampliación del programa. Pese a la oposición de Weidmann y otros miembros del Consejo de Gobierno, el banco de bancos europeo empezó a comprar por primera vez bonos de España e Italia.

Logró detener así la espiral ascendente de los intereses que exigen los inversores por la deuda de ambos países. Hasta entonces, los gestores del BCE se habían limitado a comprar deuda de Grecia, Irlanda y Portugal. Trichet impuso contrapartidas de austeridad a Italia y a España en sendas cartas dirigidas a sus Gobiernos. Sirvieron para que Merkel y Sarkozy dieran su visto bueno en un comunicado conjunto. Sin embargo, la inclusión de España e Italia en el programa de compra de bonos fue recibida con disgusto en Alemania.

El líder de la oposición socialdemócrata, Sigmar Gabriel (SPD), acusó a la canciller Angela Merkel de haber provocado la medida extraordinaria del BCE. Aseguró que se ha tenido que adoptar debido a los impedimentos que puso Merkel a que el fondo de estabilidad EFSF comprara deuda soberana en el pasado. El SPD defiende la emisión de eurobonos para los 17, que Merkel rechaza. Burlándose de la negativa gubernamental a la emisión de deuda conjunta, Gabriel llamó ayer "bonos-Merkel" a los 120.000 millones de euros que ha invertido el BCE en comprar deuda de los países en crisis.

Pese a los drásticos rifirrafes de esta semana, en la que el Parlamento federal (Bundestag) debate los presupuestos, los principales partidos alemanes han encontrado un denominador común en asuntos europeos. Puede resumirse en la frase que Merkel pronunció el miércoles ante el pleno del Bundestag: plantearse cambios en los Tratados europeos "no ha de ser tabú". En un discurso crucial para su propio futuro político y quizá también para el del continente, Merkel pidió "más Europa".

En cuanto a la política monetaria, Trichet no ofreció ayer en Fráncfort pistas concretas sobre futuros cambios del precio del dinero en la eurozona. Más bien regresó a posiciones neutrales, después de haber sugerido en los meses pasados que subiría los tipos de interés antes de final de año. Nada de lo que dijo permite inferir que el BCE se plantee de momento rebajar los tipos en los próximos meses, lo que decepcionó inicialmente a los inversores. El precio del dinero se mantuvo en su mínimo histórico del 1% entre mayo de 2009 y abril de 2011. Subió entonces al 1,25%. En julio, los tipos aumentaron hasta el 1,5% actual.

Los números, en cambio, sugieren la conveniencia de rebajas. Para 2012, el BCE prevé un crecimiento de solo el 1,3% en la Eurozona, después de un último trimestre muy flojo del año en curso, que terminará con el citado 1,6% de crecimiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2011