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Reportaje:

Nueva Zelanda contra el mundo

Los 'All Blacks' abren el Mundial de rugby, celebrado en su casa y en el que parten como favoritos junto a Australia y Sudáfrica, con abultada victoria sobre Tonga (41-10)

La séptima edición del Mundial de rugby (Canal + Deportes ofrece en directo todos los partidos) comenzó anoche en Auckland con el partido entre Nueva Zelanda, el equipo anfitrión, y Tonga, en un duelo de hackas en el que los kiwis firmaron una holgada victoria por 41-10. En el segundo Mundial que organizan, los All Blacks desafían como nunca al mundo en un torneo en el que parten como favoritos, por diversas razones. Juegan en casa, comparecen con un equipo muy competitivo y fiable, y tienen plantilla muy larga. Aunque dependen mucho de la patada y el juego abierto de Carter, y del polémico despliegue de su capitán, McCaw, siempre al borde del fuera de juego, tienen varias opciones a escoger durante los encuentros y parece dominar todas las exigencias del partido, de scrum, a la touche. A los chicos de Graham Henry les empujarán casi cuatro millones y medio de compatriotas, todo un país volcado en la consecución de un título mundial que no consiguen desde 1987 y que les igualaría con Australia y Sudáfrica, que ya tienen dos.

De no surgir sorpresas, a Nueva Zelanda la espera la selección de Sudáfrica en las semifinales de la parte baja del cuadro. Si los de negro llegan con el equipo completo después de deshacerse de la debilitada selección francesa en la fase de grupos y, presumiblemente, de Argentina en el cruce de cuartos, Nueva Zelanda es superior a los Springbooks, aunque el partido tiene trampa. Los sudafricanos están jugando bien y tremendamente duro y son especialistas en forzar encuentros lentos y pesados, en los que encuentran oro.

El camino de la otra bicampeona mundial, Australia, discurre por el lado alto del cuadro, con enemigos como Irlanda, en la fase de grupos, y, presumiblemente, Inglaterra, en semifinales. Los australianos, que agradecen correr a campo abierto, parecen algo expuestos al golpe de talento de Genia (9) y Cooper (10), en todas sus consecuencias, porque la pareja de medios es capaz de lo peor y lo más exquisito, según les dé. El problema será que los delanteros les pongan en funcionamiento. Pero Robbie Deans tiene una elección en el tight five algo corta. Si hay lesiones delante, lo acusarán.

La incógnita, como siempre, señala a Inglaterra, que no ha dado con su XV ideal, pero tiene opciones, como no puede ser de otra manera tratándose de esa camiseta blanca con una rosa bordada al pecho. En los últimos partidos ha querido repetir la estrategia del Mundial 2003: muy agresiva, sobre todo en sus centros (Tuilagi y Tindall parecen la opción definitiva), y con una delantera fuerte y segura, para amasar los partidos con juego territorial y resolver en los lanzamientos a palos.

Una estadística de las muchas que se manejan, especialmente en las casas de apuestas, advierte de que si los partidos tienen más del 50% del melón en movimiento gana Australia. Cuando baja de ese porcentaje aumentan las posibilidades de que gane Sudáfrica. En cualquiera de los dos casos, Nueva Zelanda se maneja con altas opciones de victoria.

Parece evidente que las diferencias entre equipos se han reducido y que este año ya no se verán palizas de 100 puntos en los partidos de los grandes contra los comparsas, aunque el hecho de que se vaya a ser muy estricto en las sanciones por juego duro (placajes altos y a destiempo, se entiende) le complicará la vida a los equipos más físicos. Otra nueva norma es el punto de oro que puede decidir los partidos en los cruces. Superado el tiempo reglamentario se jugará una prórroga tradicional. A partir de ahí, de ser necesario, diez minutos más: el primero que anote, gana. Y si no, a palos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2011