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CLIC-CLAC | VUELTA 2011 | 18ª etapa

La cuenta atrás

La cuenta atrás para Cobo ha comenzado. En realidad para todo el resto también. Bastante tiene cada uno con mirar a lo suyo, pero en la del cántabro, en sus aspiraciones a ganar esta Vuelta, es en la que nos vamos a centrar.

Cuatro... Esa fue la primera cifra que apareció tras analizar el resultado de la etapa de Peña Cabarga y resetear la cifra de los días a superar -ese marcador en el que se puso un seis el día en el que Cobo alcanzó el liderato en El Angliru-. Pero en Peña Cabarga, en el mismo momento en el que cruzó la meta de aquel mirador sobre la bahía de Santander, la cifra importante era otra, 13, los segundos que le separaban de Froome, su ya único rival.

Pero allí comenzó la cuenta atrás, con el cuatro, los días a superar para cumplir con el objetivo de seguir vistiendo el maillot rojo de líder en Madrid. Cuatro, hoy tres, después de superar la etapa con final en Noja sin ningún contratiempo.

Una escapada fraguada en el kilómetro 10 de la etapa se ganó el privilegio de llevarse todos los honores. La victoria de etapa, con sus correspondientes segundos de bonificación, y los dos sprints bonificados del día, con lo mismo. En el pelotón, Cobo respiraba aliviado saboreando el rumor del engranaje de la maquinaria de ese reloj en el que lleva la cuenta atrás. Viendo cómo la cifra pasaba del cuatro al tres con la misma lentitud con la que iban pasando los kilómetros.

Y no muy lejos de allí, compartiendo pelotón, su rival Froome, al que imaginamos siguiendo la cuenta en sentido ascendente. Uno, una oportunidad menos, aunque no se puede decir que desperdiciada. Nada que hacer vista la ambición de los equipos que aún no han ganado nada por aprovechar las últimas oportunidades. Uno, un día más en el que no se ha podido recortar esa diferencia. No era la mejor oportunidad, eso es cierto, así que quizá el del Sky aprovechó el día para afilar con esmero el cuchillo de cara a la jornada de hoy.

La victoria de etapa fue para el italiano Gavazzi, que aguó las esperanzas que tenía Paulinho de que el refrán que dice que quien da primero da dos veces fuese una vez más cierto. Ayer no fue así, y la valentía del portugués del RadioShack no tuvo premio.

Pero sigamos con las cuentas de Cobo. Tres, las etapas que quedan para llegar a Madrid, las jornadas en las que se puede sufrir una emboscada, o las oportunidades del rival para derrocar -las esperanzas- y derrotar al actual líder; la cifra que en este momento más resuena en la cabeza de Cobo. Dos, las subidas al Alto del Vivero por su cara Sur -la de la Coca-cola, como la conocemos por aquí por la ubicación en su arranque de una fábrica de esta bebida-, que tendrán que realizar en la etapa de hoy con final en la Gran Vía bilbaína. Y uno. Un uno que quizá deje de tener su importancia después de lo que suceda en el dos o en el tres. Quizá sí, quizá no; hoy en Bilbao o mañana en Vitoria lo sabremos.

Y de uno única, la oportunidad que tiene Cobo de ganar una Vuelta grande, demasiado bonita como para perderla en los últimos escarceos. Suerte amigo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2011