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Reportaje:VUELTA 2011 | 18ª etapa

Euskadi vuelve a la Vuelta

La carrera llega hoy a Bilbao, donde no se esperan incidentes, y Pamplona acogerá la salida en 2012

A Enrique Cima hasta ayer por la tarde nadie le había anunciado homenaje alguno, por pequeño que sea, cuando la etapa llegue hoy a Bilbao. Extraño. Enrique Cima, asturiano del mítico Kas, fue el último ciclista que ganó en la capital vizcaína, en la histórica y accidentada edición de 1978. El efecto mediático de este regreso, 33 años después, al País Vasco, ha sido absorbido por la política en detrimento de lo deportivo. Y eso que Cima fue capaz de asustar al mismísimo Hinault, que fue el ganador de aquella extraña edición. "Llegábamos al parque de atracciones, que ya no existe, tras bajar el Vivero [que hoy se subirá dos veces] y me di cuenta de que antes de enfilar la meta había una curva pronunciada que no conocía. Le pregunte a Ereñozaga , que le gustaba analizar todos los recorridos, y tampoco supo contestarme", afirmaba ayer en Noja. "Al final, cuando llegamos a esa curva iba escapado Hinault con otro ciclista. Yo me fui a por ellos y al llegar a la curva me metí por el interior, yendo de valla a valla, pero me fijé que había unas losetas con dibujo alto y dorsales por el suelo. 'Aquí me la pego o gano', pensé. Y gané. Luego, al llegar a la meta, me dijo Hinault que estaba loco y yo le contesté que él ya iba a ganar la Vuelta así que no pretendiera que le dejase también ganar la etapa".

La ronda no pasaba por el País Vasco desde la accidentada edición de 1978

Una fuga de 17 hombres le hizo ayer el trabajo al líder y al final ganó Gavazzi

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Fue la última vez que un tubular pisó el País Vasco en la Vuelta a España. El parque de atracciones, ahora cerrado, fue como un preludio del fracaso del último día. "Aquel 14 de mayo estábamos llegando a Durango cuando vimos un montón de troncos apilados en una ladera", recuerda Cima, "y de pronto cayeron a la carretera. La verdad es que el único que se llevó un buen susto fue el guardia civil que encabezaba la etapa". "Los franceses Bernaudeau, Hinault y Guimard se negaron a seguir y los ciclistas fuimos metidos en los coches para llevarnos hasta las estribaciones de San Sebastián y hacer un simulacro de final de etapa que ganó Txomin Perurena". El ciclista guipuzcoano no estuvo muy de acuerdo con aquella decisión de suspender la prueba tras el episodio de los troncos. Siempre ha pensado que la decisión fue bastante inexplicable, aunque Cima recuerda que fue Txomin Perurena precisamente el que les avisó de que circulasen "juntos en el pelotón porque algo podía ocurrir". Perurena, no obstante, piensa que es lamentable "que solo en el ciclismo se planteen estos problemas y, sin embargo, en otros deportes se compita a nivel español sin problema alguno".

Hoy no se prevén problemas tras los anuncios de los partidos abertzales de que no boicotearán la carrera. Tanto se confía en la normalidad que la Vuelta anunció que oficialmente será Pamplona quien acoja la salida y la primera etapa de la edición del próximo año, algo que inicialmente estaba previsto decidir tras las etapas de Bilbao y Vitoria.

Cima tendrá hoy un sucesor, 33 años después en la meta de Bilbao, precisamente junto a la sede de la delegación del Gobierno vasco en la capital vizcaína. Cima bajará al nivel del mar, con o sin homenaje, y seguirá ejerciendo de periodista en su Asturias natal, entre villages, metas y salas de prensa. "Eso es lo bueno, lo malo es que la Vuelta no haya pasado por el País Vasco durante tanto tiempo. Eso sí que era malo para el ciclismo", afirma.

Mientras el cosquilleo se palpa en la caravana de la Vuelta, esa pequeña incertidumbre que siempre acude cuando ha sido tanto el tiempo de silencio ciclista en Euskadi, los ciclistas transitaban entre Solares y Noja dando círculos y revueltas, con la duda de si el Sky le propondría una emboscada al Geox que aupase a Froome al liderato que mantiene Cobo. Una fuga de 17 hombres le hizo el trabajo al equipo del líder y al final ganó Gavazzi, tras desmembrarse la fuga en pedazos y jugarse el sprint con Vandewalle. Un sprint desigual que no le hizo sudar al italiano.

Fue como una tregua ante la etapa de Bilbao a la que todos miran con el rabillo del ojo. La organización, porque sabe que el éxito de público en el País Vasco sería una inyección importante de autoestima para la carrera. Las instituciones políticas vascas porque saben que es un reto democrático que deben ganar, y los ciclistas, porque esperan el calor del público (el climatológico se anuncia agobiante), algo que agradecen más de lo que la gente cree. Y dos de ellos, porque saben que ahí se jugarán la general. Las dos subidas a El Vivero determinarán si Froome es capaz de derrotar a Cobo. Curioso: 33 años después, con el cosquilleo en el cuerpo, Bilbao puede decidir la Vuelta. Curioso: otra vez El Vivero que encumbró a Enrique Cima, puede empujar la carrera de dos secundarios convertidos en protagonistas. Subiendo o bajando, que ambas cosas pueden ser, Bilbao parece que dictará sentencia. Todo un acto de normalidad ciclista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2011