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La justicia se apiada de Galliano

La imposición de una condena simbólica cierra un capítulo en la caída del modisto

Como era de esperar, la justicia francesa condenó ayer al exmodisto estrella de la casa Dior John Galliano por insultos raciales y antisemitas proferidos en dos altercados separados en un café de París. Sin embargo, el tribunal de la capital francesa que juzgaba el caso parece considerar que el gran genio de la moda caído en desgracia ha pagado ya un precio suficientemente elevado por sus acciones -fue despedido tanto de Dior como de su propia marca Galliano a raíz del escándalo- y ha dado prueba de cierta clemencia, limitando su condena a una simbólica. El caso, sumado al ya famoso vídeo en el que se le ve ebrio gritando "Amo a Hitler", ha puesto fin a su carrera de forma prematura y sacado a la luz la adicción del diseñador al alcohol y los medicamentos.

El antiguo cerebro de dior pagará un euro a las víctimas y 6.000 si reincide

La Sala XVII del Tribunal de París condenó a Galliano a una multa de 6.000 euros sin obligación de cumplimiento -solo deberá pagarla en caso de reincidir en cinco años-, un euro simbólico para las víctimas y las cinco asociaciones que se unieron a la acusación y el reembolso de sus gastos jurídicos, que se elevan a unos 16.500 euros. El gibraltareño se enfrentaba a una posible pena de seis meses de cárcel y 22.500 euros de multa, aunque la fiscalía se limitó a pedir un mínimo de 10.000 euros de sanción.

Las explicaciones y las disculpas presentadas por el acusado durante el juicio celebrado a finales de junio, así como la cura de desintoxicación iniciada hace meses, han sido suficientes para motivar una "aplicación moderada del código penal", tal y como lo reconoce la sentencia. "John Galliano tomó consciencia del estado en el que se encontraba y ha empezado a tratarse de forma eficaz", relata.

El modisto ya había presentado excusas públicas cuando estalló el escándalo y volvió a hacerlo durante el juicio. "Me disculpo por los hechos de los que estoy acusado, no son mis opiniones", dijo entonces. También explicó no recordar lo ocurrido debido a su triple adicción al alcohol, los somníferos y el Valium. El tribunal consideró que, pese a ello, Galliano era plenamente consciente de lo que hacía.

Galliano era juzgado por dos altercados ocurridos en febrero de 2011 y en octubre de 2010 en el café La Perle de París con varios meses de diferencia pero siguiendo el mismo patrón: una pelea verbal que acaba con insultos racistas como "sucia cara judía, te voy a matar" y "puto cabrón asiático". La condena ha sido de 4.000 euros por el incidente de febrero y de 2.000 por el de octubre.

La primera demanda fue interpuesta tras el incidente de febrero por la pareja víctima de la agresión. A partir de allí se desencadenó un engranaje que precipitó la caída del ídolo Galliano, quien, a sus 50 años, difícilmente puede regresar a un primer plano. Entre una denuncia y otra, se había hecho público el vídeo de The Sun, provocando su despido fulminante de la casa Dior y acelerando así su caída en desgracia.

Estos últimos hechos no corresponden a ninguno de los dos incidentes denunciados, pero posiblemente han sido los que más daño han causado a la imagen de Galliano. Cuando le mostraron las imágenes durante el juicio, el propio modisto se describió como una persona enferma con necesidad de ayuda y aseguró haber iniciado en Estados Unidos y Suiza una cura de desintoxicación.

Con la sentencia pronunciada, y pese a la condena, el británico se encuentra ahora "aliviado de poder pasar página y continuar reconstruyendo su vida", según explicó su letrado, Aurélien Hamelle, quien le representó en la audiencia de ayer y durante todo el proceso. Galliano "se encuentra cada vez mejor y tiene la vista puesta en un futuro en el que la gente pueda olvidar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2011