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Reportaje:

Ballenas, brujas, maldiciones y una puerta del infierno

El periodista José Felipe Alonso recoge en un libro la parte legendaria y misteriosa de los pueblos de Madrid

El hombre que descubrió las fuentes del Nilo fue un misionero de Olmeda de las Fuentes. Los recién casados tenían que ejercer de enterradores en Valdemaqueda. El nombre de Parla viene de una mujer muda que comenzó a hablar un día fruto de un milagro. Son leyendas, algunas no tanto, pero todas han pasado de generación en generación en cada pueblo de la Comunidad. Ahora, el periodista de la agencia Efe José Felipe Alonso las ha recopilado en un interesante libro publicado por Ediciones La Librería: Misterios, anécdotas y leyendas de la Comunidad de Madrid.

Alonso vive en Alcalá de Henares, y fue durante un paseo cuando tuvo la idea de hacer este nuevo libro al ver la atalaya árabe de la localidad. "Descubrí que había muchas torres defensivas árabes en la Comunidad, pero cuando empecé a cotillear un poco, encontré que también había leyendas. Saqué una lista de los 178 municipios de la Comunidad de Madrid y me di cuenta de que no conocía más de la mitad", explica Alonso. Así, buceando en los fondos de la Biblioteca Nacional, comenzó a configurar esta guía legendaria de Madrid -que no incluye la capital-. Ha visitado cada uno de los pueblos de los que habla para conocer de primera mano los lugares misteriosos, y ha incluido la explicación sobre el origen de su nombre.

Hay leyendas para todos los gustos y no hay pueblo que no tenga su historia. Una de las más intrigantes es la que tiene lugar en el palacio del marqués de Legarda, en Ambite. La historia cuenta que una mujer mató a su marido y lo enterró bajo el piso de la habitación, hasta que años después se encontró el cuerpo. El palacio maldito sufrió años más tarde un vendaval que destruyó todas las casas que lo unían con el centro y se quedó fuera del pueblo. También en Ambite se dice que hay una encina oráculo: dependiendo de si coges una bellota amarga o dulce de ella, tu matrimonio será o no feliz.

"Este libro me rompió los esquemas, porque pensaba que el Soneto a una nariz de Quevedo estaba dedicado a Góngora o al conde-duque de Olivares, pero me enteré que va por un cura al que conoció en Fresno de Torote", explica Alonso.

En su libro están recogidas las leyendas de la población de Estremera -donde vivió la princesa de Éboli-, en la que empezó a vivir la gente porque una plaga de termitas destruyó sus casas de madera en el pueblo de al lado, y la de Las Rozas, que tiene su particular versión de la leyenda urbana de "la niña de la curva". También se cuenta la historia del monasterio, ahora en ruinas, de Santa María de Valdeiglesias, en Pelayos de la Presa, y los avistamientos de extrañas luces y objetos no identificados sobre la presa de El Atazar en los años ochenta. Para los amantes de los seres sobrenaturales también hay leyendas como la de la bruja que sobrevolaba los tejados de Morata de Tajuña.

Para Alonso esto no es una guía de viaje al uso, pero sí un motivo para que los madrileños conozcan la Comunidad. "Creo que desde el Gobierno regional no se potencia este tipo de turismo, sino que cada pueblo hace su esfuerzo y cada cronista de la villa cuenta sus cosas", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2011