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Yemen, la finca del clan Saleh

La familia del mandatario ha convertido el país árabe en su negocio privado

Durante los dos últimos meses el presidente yemení, Ali Abdalá Saleh, aceptó en tres ocasiones un acuerdo que le ofrecía inmunidad a cambio de que dejara el poder, para rechazarlo pocas horas después. Diplomáticos occidentales en Saná atribuyeron esos cambios de opinión a la influencia de su hijo Ahmed y de los tres hijos de su hermano Mohamed: Ammar, Yehya y Tarek. Esos cuatro hombres, que controlan los principales cuerpos armados y de seguridad, son la punta del iceberg del negocio familiar en el que Saleh ha convertido Yemen.

El coronel Ahmed Ali Abdalá Saleh es el jefe de la Guardia Republicana, un cuerpo de élite del Ejército, y de las fuerzas especiales. Ammar es el vicerresponsable de la Seguridad Nacional; Yehya encabeza las fuerzas de la Seguridad Central y la unidad antiterrorista, y Tarek es el jefe de la Guardia Presidencial.

Desde esos puestos, los cuatro constituyen el principal reto para cualquier acuerdo político. Sin su visto bueno, el peligro de guerra civil deja de ser una amenaza para hacerse realidad. Sin embargo, tal como recueda el politólogo Abdullah al Faqih, "los hijos y sobrinos de Saleh carecen del apoyo social de su padre".

No son los únicos miembros de la familia en lugares clave. Cuentan con el apoyo de dos medio hermanos del presidente, los generales de brigada Mohamed Saleh y Ali Saleh, que dirigen la fuerza aérea y el mando general, respectivamente. Además, los generales al mando de las regiones militares de Adén y el Hadramut, Mehdi Makwala y Mohamed A. Mohsen, son miembros de su clan, Al Sahnan.

En la plaza de la Universidad, un grupo de activistas contra el nepotismo y la corrupción trabajaban en una lista que vinculaba a cada uno de ellos con distintos intereses económicos. Desde el petróleo hasta el tabaco, pasando por la compañía aérea nacional, todos los grandes negocios yemeníes tienen a algún pariente de Saleh entre sus propietarios o principales accionistas.

Ese control casi absoluto de la economía yemení ha exacerbado la rivalidad de los Al Ahmar, quienes tras la muerte del patriarca del clan, Abdalá, en 2007, han visto cómo el espacio para sus propios negocios se iba limitando.

Las prebendas alcanzan también a la familia política. Un hermano de su tercera esposa, Abdul Rahman al Akwa, es el gobernador de Saná. El padre de la cuarta, Ahmed Kahlani, es ministro de Estado. Abdelwahad al Hajjiri, hermano de la segunda mujer de Saleh, es embajador en Washington. En esa representación diplomática también están acreditados como "agregados" dos hijos de Saleh, Jaled y Salah, y Kanaan, un hijo de su sobrino Yehya.

Sin embargo, el general disidente Ali Mohsen, a quienes algunos identifican como hermanastro de Saleh, no está ligado a él por vínculos de sangre sino de camaradería militar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2011