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Reportaje:

La moda provoca lesiones

El estudio de un osteópata que trata a jugadores defiende que llevar un 'piercing' o joyas conlleva a los deportistas un mayor riesgo de sufrir fracturas

"Esto suena a magia y no lo es", advierte José Manuel Represas, osteópata con consulta en A Coruña, a la que acuden deportistas de media Galicia. El lugar está decorado con imágenes dedicadas de famosos pacientes que pasaron por sus manos, que reconocen su ayuda para poder cumplir objetivos. Represas ofrece soluciones, pero también las busca. Acaba de dar un paso más en esa dirección con un estudio gracias al que ha accedido al Registro de los Osteópatas de España, el único colectivo que aglutina a aquellos profesionales avalados por una universidad o centro de estudios reglados según los estándares europeos. En ella abre una espita sorprendente: los deportistas con piercing tienen más posibilidades de lesionarse.

Sergio Ramos siguió el consejo, Cristiano Ronaldo solamente durante un tiempo

Un pendiente en el ombligo "puede llegar a causar estrés"

La cabeza de Represas comenzó a bullir cuando hace unas temporadas trabajó con dos equipos de fútbol de categoría nacional juvenil. En uno de ellos cuatro jugadores, de manera casi consecutiva, sufrieron fracturas por estrés del quinto metatarsiano. Las primeras sospechas recayeron en la superficie de entrenamiento, se miró incluso hacia el calzado de los chicos, hacia su alimentación. Pero Represas se alertó cuando en el otro equipo, que se ejercitaba sobre otro tipo de terreno, comenzaron a producirse idénticas lesiones. "Busqué factores comunes y reparé en los piercings", recuerda.

Sin mayores certezas, uno de los equipos obligó a sus futbolistas a prescindir de ellos. Y el parte de lesionados se fue vaciando. Comenzó entonces la investigación. Represas contó para ello con la colaboración de otro osteópata, Jorge Martín Cordero. Realizaron un muestreo sobre 42 futbolistas de entre 16 y 19 años. El objetivo era determinar si llevar piercings o joyas afectaba a un cambio en la postura o en la pisada, en los apoyos y desplazamientos. "Empleamos una plataforma estabilométrica como las de podología. Con ella se detectan los puntos en los que se apoya el pie y se dibuja una huella plantar que cambia según oscile el centro de gravedad del paciente", detalla Represas.

Los chicos que iban cargados de joyas y piercings se escoraban, su postura era incorrecta y proclive a generar dolencias y traumatismos. "Y en cuanto le retirábamos las joyas esa mala postura se corregía". No, no es magia. Un piercing, y eso incluye los pendientes, produce un daño en tejidos superficiales y fibras pertenecientes al sistema nervioso, una sensibilización en cadena que provoca cambios en la postura.

"Un piercing en el ombligo puede llegar a crear tensión en una fascia que regula el sistema inmunológico y llegar a provocar problemas de estrés", detalla Martín. "Las mujeres son más proclives a las lesiones cervicales", contesta Represas cuando se le dice que muchas llevan pendientes desde que nacen.

Su trabajo llegó a oídos de Carlos Lalín, uno de los más reputados readaptadores deportivos del país, un gallego que antes trabajó en el Depor y ahora lo hace en el Real Madrid. De inmediato tomó nota y sugirió a los merengues que prescindieran de todos sus piercings y pendientes. Algunos como Sergio Ramos lo han hecho, otros como Cristiano Ronaldo siguieron esa pauta un tiempo antes de caer de nuevo prisioneros de la moda. Represas recuerda cómo también Beckham, tatuado y agujereado, sufrió alguna fractura en el metatarsiano de manera aparentemente inopinada. En el club blanco aclaran que a día de hoy no hay restricciones al respecto.

Mientras tanto, en la consulta de Represas descansan en un pequeño cofre decenas de abalorios y late la inquietud por seguir investigando. Entre las conclusiones advierte que en su estudio quedó demostrado que el número de lesiones disminuyó cuando los jugadores se despojaron de piercings y que existe una alteración del sistema propioceptivo, el de las neuronas sensoriales que regulan la acción motora del organismo, al utilizar joyas que atraviesan los tejidos superficiales del cuerpo. "En muchos casos no podemos evitar que se las pongan, pero sí tenemos la responsabilidad de informarles para que tengan capacidad para decidir", explica.

Con todo, queda pendiente trabajo para acotar, por ejemplo, la incidencia de determinados materiales ("el oro daña menos que la plata"), o la de los tatuajes, pero también un desafío: mostrar que la osteopatía es una medicina que ayuda. "Es la misma que hacen los médicos, pero con unas herramientas distintas y una visión más global. Estudiamos los mismos libros que los médicos. Que no se nos tome por brujos o menciñeiros", reclama.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2011