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Inglaterra planta cara a la FIFA

Las federaciones inglesa y escocesa piden que se suspenda la renovación hoy del presidente Blatter tras los supuestos escándalos de corrupción en las últimas elecciones de los Mundiales

Inglaterra lanzó ayer su último cartucho para intentar evitar la reelección de Joseph Blatter, hoy, como presidente de la FIFA. La federación inglesa, que anoche solo había conseguido el apoyo adicional de Escocia, pidió que se suspendieran las elecciones por las acusaciones de corrupción que pesan sobre el organismo para dar así tiempo a que se forme una candidatura renovadora y nombrar una comisión independiente que estudie cómo hacer más transparentes sus estructuras. "Pensé que estábamos en un mundo de juego limpio, respeto y disciplina, pero no es así. Nuestra pirámide, la famosa pirámide de la FIFA, tiene una base insegura. Peligra", dijo ayer Blatter en la inauguración del 61º congreso de la FIFA.

"La famosa pirámide de la FIFA tiene una base insegura. Peligra", dice el dirigente suizo

El máximo organismo del fútbol solo ha tenido ocho directores en 107 años

La falta de apoyos que ha suscitado la propuesta inglesa puede ser interpretada como un reflejo de los intereses en torno al comité ejecutivo de la FIFA y la escasa preocupación por las denuncias de corrupción. Pero refleja también un intenso escepticismo respecto a los verdaderos motivos del celo que ahora muestra Inglaterra, que muchos atribuyen exclusivamente al hecho de que fuera derrotada por Rusia para organizar el Mundial de 2018.

El interés mostrado ahora por los medios británicos por denunciar la falta de transparencia en la designación de los Mundiales contrasta con la admiración con que ensalzaron en 2005 el papel jugado entonces por Tony Blair para conseguir que Londres desbancara a París y Madrid y ganara contra pronóstico la organización de los Juegos Olímpicos de 2012. ¿Fue acaso su hechizante sonrisa el factor decisivo para que algunos de los mandatarios que le visitaron en Singapur, en vísperas de la designación, decidieran a última hora cambiar su voto a favor de Londres?

Las acusaciones de corrupción de los últimos meses y días empezaron con las revelaciones del cabeza de la candidatura de Inglaterra 2018, lord Triesman, de que representantes del Caribe, Paraguay y Tailandia habían pedido directa o indirectamente dinero o galardones a cambio del voto por Inglaterra. Continuaron con la denuncia de un miembro estadounidense de la FIFA, Chuck Blazer -anoche fue destituido de su cargo como secretario general de la CONCACAF con efecto inmediato tras sus acusaciones-, de que el catarí Mohamed bin Hammam había prometido 40.000 dólares por cabeza (28.000 euros) en un viaje al Caribe a quienes votaran a favor de su candidatura a presidente de la FIFA. Y culminaron el lunes al desvelarse un correo electrónico que puede relacionar a Catar con el supuesto pago de sobornos para conseguir organizar el Mundial de 2022.

El incombustible Sepp Blatter consiguió el domingo que el Comité de Ética de la FIFA le exonerara de cualquier relación con esas prácticas, aunque sí suspendió a varios miembros del organismo, incluido Bin Hammam, que preside la confederación asiática de fútbol. El catarí había renunciado horas antes a su candidatura a la presidencia del fútbol mundial.

Esa renuncia asegura la reelección de Blatter para un cuarto mandato, salvo que Inglaterra consiga hoy que el congreso de la FIFA -en el que cada una de sus 208 federaciones tiene un voto- suspenda o aplace la votación. A favor de un aplazamiento juegan los discretos pero significativos lamentos de algunos de los patrocinadores de la FIFA, como Coca Cola, Adidas, Visa y Fly Emirates, por la crisis de imagen que vive el organismo. Blatter, que tiene 75 años, lleva 36 trabajando en la FIFA y la preside desde 1998. Cuando Bin Hammam presentó su candidatura, Blatter reaccionó comprometiéndose a que el próximo fuera su último mandato si era reelegido.

La perennidad de sus presidencias es una de las características de la FIFA y probablemente un signo de su escasa democracia interna. Ha tenido solo ocho presidentes en sus 107 años de existencia. Los mandatos más largos han sido los del francés Jules Rimet (1921-54), el brasileño João Havelange (1974-98) y el británico Stanley Rous (1961-74). Si Blatter es reelegido hoy, su mandato podría alcanzar los 17 años: 1998-2015.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de junio de 2011