Imputado el jefe anticorrupción de los Mossos por proteger a 'narcos'

El consejero de Interior defiende la actuación "impecable" del mando policial

De investigadores a investigados. Un juez de Barcelona ha imputado al jefe anticorrupción de los Mossos d'Esquadra y a cinco policías de su unidad por encubrir a una banda de narcotraficantes en una historia oscura con todos los ingredientes para alumbrar un best-seller del género negro. El mando imputado, Antoni Salleras, dirigió a órdenes del juez que ahora le acusa una investigación sobre una red de poca monta dedicada al tráfico de cocaína. En esas pesquisas aparecieron implicados un confidente policial y tres mossos.

El titular del juzgado de instrucción número 1 de Barcelona, Joaquín Aguirre, considera ahora que Salleras y sus hombres le ocultaron información para proteger a los miembros de la banda y policías sospechosos, y alertarles de que estaban siendo investigados. "Subvirtieron el orden jerárquico para eludir la imputación de personas", razona en su auto, donde añade que algunas conversaciones importantes grabadas por la policía "no fueron transcritas" ni entregadas. Aguirre imputa a Salleras de una ristra de delitos: "Omisión del deber de perseguir delitos, ocultación de documentos, revelación de secretos, falsedad en documento público, obstrucción a la justicia y encubrimiento o, en su caso, tráfico de estupefacientes".

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El caso ha desatado una agria batalla entre el juez Aguirre y la cúpula de los Mossos, que defiende la "honestidad e integridad" de los investigadores y atribuye las imputaciones a una vendetta contra un personaje "incómodo" como Salleras. El subinspector y su equipo lideraron dos operaciones en las que se han visto implicados mandos de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía. Según fuentes policiales, las sospechas derivan de un desencuentro.

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A la indignación de los mandos por la "caza de brujas" contra Salleras se sumó ayer el consejero de Interior de la Generalitat, Felip Puig, quien defendió que la trayectoria de los seis policías -el citado subinspector, dos sargentos, dos cabos y un agente- es "impecable". "Se demostrará que son inocentes", reiteró en una rueda de prensa convocada de urgencia Puig, que no quiso valorar la resolución judicial.

El caso ya tuvo un comienzo extraño. El 28 de mayo de 2009, el delincuente Juan Miguel Bono sacó, del maletero de un coche aparcado en Barcelona, 40 kilos de cocaína de una compraventa. Así lo hizo constar la Guardia Civil en su atestado. Pero le habían estafado. La mercancía resultó ser, en su inmensa mayoría, yeso y azúcar. El juez Aguirre imputó a diversos guardias por esas irregularidades y encargó a Salleras y su equipo que investigaran esa compraventa fallida.

Los pinchazos telefónicos llevaron hasta Manuel Gutiérrez Carbajo, un personaje central en esta historia, pues es el confidente que destapó dos casos graves de corrupción policial. La primera es una trama de extorsión y sobornos en torno a los macroprostíbulos Riviera y Saratoga, en Castelldefels, que arrastró a mandos de la policía. La segunda es una red que robó 400 kilos de cocaína del puerto de Barcelona y que contaba con la cobertura de, entre otros, un teniente coronel de la Guardia Civil. En la resolución de esos dos casos jugó un rol clave, precisamente, Salleras.

Además de Gutiérrez Carbajo, que está en libertad provisional, en las conversaciones se cita a Charly, apodo de otro subinspector de Mossos, Josep Ranea. En su auto de imputación, el juez critica que Salleras y sus hombres no investigaron "ni mínimamente" la relación entre ambos. Y añade que todo cambió radicalmente cuando dio entrada a la División de Asuntos Internos (DAI) de los Mossos, que "descubría cada día nuevos indicios" de culpabilidad.

La DAI detuvo a una docena de miembros de la banda, a Ranea -que según el juez "cobraba 1.000 euros al mes del grupo criminal"- y a otros dos mossos por colaborar con los delincuentes.

El consejero de Interior, Felip Puig, en el Parlamento.
El consejero de Interior, Felip Puig, en el Parlamento.MARCEL·LÍ SÀENZ
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