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Entrevista:ALMUERZO CON... CELESTINO CORBACHO

"Hay que saber ir en el coche oficial y en el autobús"

La elección de restaurante por Celestino Corbacho para el encuentro se explica porque es el único en el que come caracoles. Allí acudió a menudo en los 14 años que fue alcalde de L'Hospitalet de Llobregat hasta que Zapatero le llamó para el Ministerio de Trabajo e Inmigración. Y allí sigue yendo. "Soy un hombre de ideas fijas", apostilla, sin pretensiones justificativas, el hoy diputado socialista en el Parlamento catalán.

Del Consejo de Ministros a la bancada de la oposición catalana, un periplo que no le inquieta, porque "en esta vida hay que saber ir en el coche oficial y en el autobús". Los primeros platos los decide él y quien toma nota parece conocer de memoria sus gustos. Tanto, que sabe que no atenderá, una vez más, su recomendación de cambiar la ternera de Girona por la de Argentina.

El exministro lucha ahora en la oposición en Cataluña. Prefiere a Carme Chacón

Corbacho salió del Gobierno a las tres semanas de la huelga general del 29 de septiembre, pero dice que antes de esa fecha ya había decidido regresar a Cataluña para integrarse en la candidatura socialista de las autonómicas. Aunque fuera para perder, como vaticinaban todas las encuestas y le advirtió José Montilla el 4 de agosto, cuando le comunicó la decisión. El día 20 del mismo mes hizo lo propio con Zapatero, aclarando que se iría tras la huelga. Ha pasado medio año de la protesta y el ministro de Trabajo sigue responsabilizando al entonces presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán, de dinamitar el pacto social con el único fin de desgastar al Gobierno. "La intransigencia de aquella CEOE hizo imposible el acuerdo y la de hoy lo habría facilitado", dice.

Entre caracol y tostada de foie, Corbacho recuerda que en Cataluña tiene su origen y su vecindad, desde que llegara a los 14 años, solo, procedente de Valverde de Leganés (Badajoz). En su etapa de ministro nunca tuvo otra vivienda que no fuera la oficial, ni hizo vida social. Fiel a sus ideas fijas, cada viernes tomaba el AVE de las 15.00 para Barcelona, en clase turista, y comía un bocadillo en la cafetería, "hasta que consideré acabada esa etapa, también por motivos personales", explica, entre el humear de la carne sobre la piedra. No puede huir de repasar la gestión en un Ministerio, al que llegó para dar un giro de 180 grados a la política de inmigración de Jesús Caldera, pero que se vio desbordado por la crisis. "Vamos a tener una pequeña desaceleración económica, pero será pasajera", le dijo Zapatero cuando le llamó. "En marzo de 2008 nadie podía imaginar que la crisis fuera tan profunda ni tan prolongada y quien diga lo contrario, miente", zanja, tras un sorbo del vino que siempre toma en ese local.

"Ser ministro de España fue la culminación de un compromiso político que empezó en 1976, pero si lo dejé no fue para retirarme", advierte Corbacho, para despejar dudas sobre su futuro, lo que obliga a preguntarle por sus preferencias en la sucesión del PSOE. "Dicho así, a palo seco, pues Carme Chacón, aunque por Rubalcaba tengo un gran respeto y admiración". Tampoco disimula la incomodidad que le produce la situación política catalana. "Lo que más me sorprende es la endogamia del Parlament. En cuatro reuniones ya han proclamado tres veces la independencia", concluye irónico, antes del café, cortesía del restaurante.

El racó del cargol L'Hospitalet.

- Caracoles: 13,99 euros.

- Virutas de foie: 14,95.

- Cubierto, pan y agua: 7,50.

- Vino tinto Naveran: 13,75.

- Nebraska a la piedra: 20,90.

- Filete a la piedra. 18,95.

Total con IVA: 97,24 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 2011

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