Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Necrológica:

Lyudmila Gurchenko, la musa del cine ruso

La 'artista del pueblo soviético' rodó más de 80 filmes

El pasado miércoles falleció la actriz rusa Lyudmila Gurchenko, y en Rusia a millones de personas se les encogió el corazón. Porque es difícil explicar a un occidental lo que suponía esta intérprete en su país natal. Si sirve de referencia, tras su fallecimiento, a los 75 años, víctima de un fallo cardíaco, el presidente Dmitri Medvédev dijo en un comunicado que la muerte representaba una pérdida irreparable para la cultura nacional.

En medio siglo de carrera, Gurchenko participó en más de 80 películas, y para los rusos su rostro quedará siempre ligado a la comedia Noche de Carnaval (1956), que se centra en un instituto de economía soviético que prepara un show de fin de año. El filme aún es exhibido por la televisión rusa cada Nochevieja.

Lyudmila Markova Gurchenko en realidad no era rusa, sino ucraniana, pero nacida en el imperio soviético en noviembre 1935. Su infancia en Kharkov estuvo marcada por la ocupación alemana en la II Guerra Mundial. Se mudó a Moscú para estudiar en el Instituto de Cinematografía (VGIK) y rápidamente logró la fama con Noche de Carnaval, debut como director de Eldar Ryazanov. Los siguientes dos años los pasó llenando teatros con un espectáculo cuyos números musicales se inspiraban en el filme. Ese éxito provocó, sin embargo, innumerables críticas a Gurchenko: que si el espectáculo era "demasiado occidental", que si cobraba demasiado para los estándares soviéticos. Antes de que los ataques se reprodujeran en periódicos y revistas por toda la nación, Gurchenko estrenó en 1958 otro musical, Una chica con una guitarra, al que le afectaron esas críticas. La actriz vio prohibida -no de forma oficial, obviamente, pero nadie la contrató- su aparición en los siguientes 20 años, por lo que se ganó la vida en pequeños teatros con espectáculos de monólogos y con números musicales.

Solo a partir de mediados de los setenta, Gurchenko pudo recuperar su labor cinematográfica, demostrar su talento. Por eso en 1979 Andrei Konchalovsky la contrató para Siberiada y en 1982 Eldar Ryazanov le hizo protagonizar Una estación de tren para dos. De nuevo era uno de los rostros más populares de la URSS, enlazando rodajes de películas y grabaciones de programas de televisión.

Entre los numerosos honores que recibió de las autoridades soviéticas, destaca que en 1983 fuera nombrada Artista del pueblo soviético, la más alta condecoración soviética que podía recibir una actriz. Nunca dejó de trabajar en teatros y televisión gracias a su imagen de icono entre las viejas generaciones, lo que le convirtió a veces en objeto de chanza de los nuevos humoristas por su lucha por mantener su juventud. Casada en dos ocasiones, la primera y más breve con un cantante crooner ruso. Su única hija se hizo cargo de su cuidado cuando a mediados de febrero se cayó cerca de su casa y se rompió una cadera. Tras la consiguiente operación, ya nunca recobró la salud.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 2011