La crisis del euro | La presión de los mercados

Los vencimientos de la deuda lusa se agolpan en el primer semestre

Al Gobierno en funciones le vencen casi 10.000 millones hasta junio - La rentabilidad de los bonos, en máximos desde la creación del euro

El día después de la dimisión del primer ministro portugués, José Sócrates, las miradas y las angustias apuntan a las maltrechas arcas públicas. El Gobierno en funciones o "de gestión", según la terminología lusa, tendrá que afrontar entre el 11 de abril y el 11 de junio el pago de 9.500 millones de euros en dos vencimientos de obligaciones del Tesoro. En junio, el Estado tendrá la mayor amortización de deuda de todo el año, por un valor superior a 4.900 millones y 2.000 millones en intereses. El calendario hasta final de año es más suave, a un ritmo de unos 1.000 millones mensuales.

Los grandes números del endeudamiento portugués son de vértigo, teniendo en cuenta las enormes dificultades para financiarse en los mercados, donde los tipos de interés se mantienen escandalosamente altos. En conjunto, el endeudamiento del sector público y privado asciende a 80.000 millones de euros en 2011, una cifra que roza la mitad del producto interior bruto (PIB) portugués. El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Junker, estima en 75.000 millones el valor de la ayuda que necesitaría Portugal en el caso de acudir al fondo de rescate.

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Los tipos de interés de la deuda lusa batieron un nuevo récord desde la entrada en vigor del euro. Las obligaciones a 10 años alcanzaron el 7,72%. Hace 12 meses estaban en 4,33%. Los títulos a cinco años llegaron hasta el 8,40%. Fue la primera reacción a la crisis política abierta con la dimisión del jefe de Gobierno tras el revés sufrido en el Parlamento, que rechazó las nuevas medidas de austeridad presentadas en la cuarta versión del Programa de Estabilidad y Crecimiento (PEC).

En línea con la presión de los mercados, la agencia de calificación Fitch rebajó la nota de solvencia a Portugal en dos niveles, de A+ a A-, y amenazó con más reducciones. "La revisión a la baja refleja el riesgo añadido para aplicar las políticas de financiación del déficit, tras el rechazo por parte del Parlamento portugués de las medidas de consolidación presupuestaria y de la dimisión del primer ministro", señaló Douglas Renwick, director de Fitch para la calificación de deuda de los países soberanos.

La crisis política abierta con la caída del Gobierno socialista de José Sócrates desembocará irremediablemente en la convocatoria de elecciones anticipadas por parte del presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva. El jefe del Estado, que recibirá hoy a todos los partidos con representación en la Asamblea de la República, podría intentar la formación de un Gobierno de "impulso presidencial", con apoyo parlamentario y con carácter provisional. Sería una solución para evitar las elecciones en un contexto económico tan adverso, pero es prácticamente inviable en la tremenda polarización que preside la vida política portuguesa.

Lejos de pensar en un acuerdo imposible, los partidos actúan en clave electoral. De hecho, ya habían llegado a esta conclusión antes del debate parlamentario que acabó con la dimisión del jefe de Gobierno.

Formalmente, la campaña electoral no ha empezado porque ni siquiera están convocadas las elecciones, pero los dirigentes políticos empiezan a tomar carrerilla. Así cabe interpretar el vibrante discurso del portavoz socialista, Francisco Assís, el miércoles por la noche, en homenaje al líder caído, o las declaraciones de ayer de Pedro Passos Coelho, jefe de filas del conservador Partido Social Demócrata. El principal adversario de Sócrates dijo que no podía descartar un aumento de impuestos (el IVA o los impuestos especiales al consumo) si llegara al Gobierno, ya que desconoce el estado actual de las cuentas públicas.

El secretario general de su partido, Miguel Relvas, había insinuado previamente la posibilidad de un aumento del IVA del 23% al 24% o al 25%. La respuesta socialista tardó lo que un suspiro. Francisco Assís afirmó que aumentar el IVA es una solución injusta porque es un aumento indiscriminado para todos los ciudadanos. No dijo que su Gobierno aumentó dicho impuesto en dos puntos, del 21% al 23%. Son los vientos de campaña electoral.

El ajuste rechazado por el Parlamento

- Pensiones. Congelación durante dos años y "una contribución especial" para las pensiones superiores a 1.500 euros al mes.

- Sistema de salud. Disminución del copago de los medicamentos para ahorrar 350 millones de euros y reducción de gastos operativos en hospitales por valor de 180 millones.

- Sistema educativo. Recorte de 450 millones de euros mediante reformas de reorganización, como el cierre de escuelas de enseñanza primaria que tengan menos de 21 alumnos.

- Empresas públicas. Reestructuración mediante fusiones y extinciones, reducción del 15% en las indemnizaciones por despido y establecimiento de límites de endeudamiento.

- Administración central. Reducción del 10% del gasto en la adquisición de bienes y servicios para ahorrar 300 millones de euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de marzo de 2011.

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