Reportaje:

¿Contaminación (acústica) o arte?

Los músicos critican las posibles multas por tocar en la calle - Los vecinos se quejan del ruido "insoportable" - El Consistorio asegura que no va a sancionar

¿Setecientos cincuenta euros de multa por tocar en la calle? El anuncio de que la nueva ordenanza municipal contra el ruido puede sancionar a los músicos callejeros con esta cantidad ha movilizado al colectivo, que se teme que a las penurias de trabajar al raso se le sume ahora la posible persecución de la policía municipal y la amenaza de que se incaute de sus instrumentos. Incluso han creado una Asociación de Músicos de Madrid para intentar que la nueva norma no salga adelante.

Lo cierto es que el artículo 41 de la ordenanza del ruido, que todavía está en fase de tramitación, lo dice claramente: "No se permitirán en la vía pública actuaciones en las que se empleen instrumentos musicales, elementos de percusión, amplificación o de reproducción sonora". Y sigue: "Los instrumentos podrán ser intervenidos por los agentes de la autoridad para su depósito en dependencias municipales". Izquierda Unida ya soltó la liebre esta semana y criticó que se pueda sancionar con hasta 750 euros a los músicos mientras se rebajan en algunos casos las multas por ruidos de los coches.

"He estudiado música 17 años y eso no se valora", dice Jon cerca de Sol
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Pero los vecinos de las zonas más afectadas tienen otra opinión. "Llevamos seis años sin poder dormir, tenemos a los músicos desde la mañana a la noche tocando", se queja Sara, que vive en la plaza de Santa Ana. "Empiezan a tocar con la trompeta La cucaracha y no paran, incluso cuando no hay nadie en las mesas de las terrazas", agrega la mujer.

Los vecinos de la Plaza Mayor van más lejos: "Estamos sometidos diariamente, día y noche, a los ruidos insoportables producidos por músicos callejeros que tocan frente a las terrazas de los bares", dice Marie Geande Mozzciconacci, presidenta de la Asociación para la Defensa y Protección de los Derechos de los Vecinos de la Plaza Mayor. Según la asociación, no son músicos, sino "verdaderas mafias" que se enfrentan entre sí. Hablan de "frustración y desesperación".

Los presidentes de la Asociaciones de Vecinos de Centro La Latina y de Las Cavas y Costanilla coinciden: los músicos son un problema, especialmente cuando llega el buen tiempo y se ponen a tocar en las terrazas de calles como Tirso de Molina o las plazas de la Cebada y San Andrés.

Enrique, el guitarrista de un trío que toca flamenco desde hace tres años por las plazas del centro, alude a la crisis económica para defender su postura: "Somos más de cuatro millones de parados y en vez de ofrecer trabajo lo están quitando. Esta es la única forma que tenemos de vivir. Con el dinero que ganamos podemos comer y alquilar algo para dormir. Hacemos esto para no andar robando".

Jon es donostiarra y toca el saxofón en la calle del Carmen. "Es ridículo que pretendan imponer esas multas. En una hora he sacado un euro con sesenta céntimos. ¿Quién gana eso aquí? Nadie. No soy médico, no soy abogado, pero he estudiado música 17 años y no lo valoran", asegura. Cuenta que a veces le tiran cosas desde los balcones: pilas, botellas, basura. Los más "dóciles" le lanzan huevos. "Tiran a dar", se queja.

Nicol canta en perfecto castellano, pero habla con acento extranjero. Llegó de Rumania hace ocho años, "el 4 de enero de 2002", dice como quien recuerda la fecha de su cumpleaños. "Es una injusticia. Yo estudié canto, y este es mi arte. Tengo dos discos propios que no puedo vender. Ya me quitaron mi amplificador hace cuatro años. ¿A qué me dedico entonces?". Llora al contar que en mayo perderá su casa en Rumanía -donde vive su hijo- si no logra juntar dinero para la hipoteca. Ella, su esposo y su suegro trabajan en las calles como músicos.

Mirel, un rumano de 32 años, que toca en la Plaza Mayor, lo ve de otro modo: "Esto es otra señal de racismo. No salimos a robar ni a quitarle el trabajo a nadie. A mí me ponen una multa de esas y dejo de tocar. ¿Cómo voy a pagar eso si debo 31 días en el hostal donde vivo?".

El alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, dio ayer una pista de lo que va a suceder: "Hay pocas cosas que me gusten más, en esta y en cualquier ciudad, que oír música en la calle". "El sentido común, y en el 99% de los casos el buen gusto, lo que invita es a que no haya ningún tipo de penalización sobre los músicos callejeros", dijo. Fuentes del Ayuntamiento aseguraron ayer que la norma se va a cambiar en el periodo de tramitación y que los músicos no van a ser sancionados por tocar en la calle.

Información elaborada por Víctor López, María Alejandra Torres y José Pedro de la Carrera.

Músico en una calle del centro de Madrid.
Músico en una calle del centro de Madrid.ÁLVARO GARCÍA

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