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Reportaje:

Retrato del vertedero del mundo

Daniel Canogar critica la cultura del plástico en una nueva exposición - El Canal de Isabel II alberga la escultura que ideó para el Consejo de la UE

El mayor basurero del mundo no está en tierra firme, sino que flota en pleno océano. Se ha dado en llamar Gran Vórtice de Basura del Pacífico desde que se descubriera su existencia a finales de los noventa. Ocupa una inmensa superficie -se dice que es tan grande como Francia o incluso mayor- y en algunos puntos se hunde en el agua hasta una profundidad de más de 30 metros. Está formado por miles de toneladas de trozos de plástico. Esta noticia causó una honda impresión en el artista Daniel Canogar, que decidió utilizarla como tema de su nueva exposición, Vórtices, un conjunto de seis instalaciones que ayer se inauguró en la Fundación Canal (Mateo Inurria, 2) y que ha sido comisariada por George Stolz.

Los seis montajes de 'Vórtices' denuncian la cultura del usar y tirar

El artista recogió material de desecho para enfatizar la idea del reciclaje

Canogar, un creador que ha construido su lenguaje con el uso de las nuevas tecnologías, ha elegido también como protagonista de este proyecto el plástico, un polímero derivado del petróleo que, una vez utilizado, se quedan para siempre en la naturaleza. También está presente el ser humano, en su doble faceta de causante y principal perjudicado por la cultura del "usar y tirar", "la rápida e intencionada obsolescencia de los bienes de consumo, y la consecuente y descontrolada generación de basuras", como se indica en el texto que presenta la exposición. Además, de plástico, Canogar ha utilizado otros materiales, como sanitarios y tuberías recogidos de vertederos, a los que ha dado nueva vida para enfatizar el discurso paralelo a la acumulación de residuos: la necesidad de un mayor y mejor reciclaje. "En algunos sentidos, la obra de Canogar está más cerca del espíritu del movimiento arte povera que del de los nuevos medios: emplea materiales que, por lo general, no se consideran artísticos pero que, sin embargo, están dotados de un gran poder estético cuando se les da la oportunidad de ser mirados de ese modo, sin perjuicios artísticos o culturales", señala Stolz en un texto incluido en el catálogo de la exposición.

Otra obra de Canogar puede verse ya en la torre del antiguo depósito de agua del Canal de Isabel II (Santa Engracia, 125). Se trata de Travesías, una pantalla de LEDS de 30 metros de largo que el artista realizó para el atrio del edificio Justus Lipsius del Consejo de la UE en Bruselas durante la pasada presidencia de turno española, de enero a junio de 2010.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de febrero de 2011