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Aguilar critica el cambio de estaciones de Madrid que su ministerio avaló

"Me preocupa que no se haga nada" por la contaminación, afirmó la ministra de Medio Ambiente - "Esto no es más que propaganda electoral", respondió Cobo

La ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, acusó ayer al Ayuntamiento de Madrid de seguir la estrategia del avestruz con el problema de la contaminación atmosférica. "No vale hacerse trampas al solitario", sentenció la ministra, en alusión a la decisión del Consistorio de cambiar de ubicación o eliminar las estaciones medidoras que registraban los peores datos. Sin embargo, en 2009 Medio Ambiente avaló en un escrito al Consistorio el cambio de estaciones, según reveló el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, y admitió el ministerio.

En un desayuno organizado por Europa Press, Aguilar no se mordió la lengua y calificó de "pésima" la calidad del aire que se respira en la capital, a pesar de que la concejal de Medio Ambiente de Madrid, Ana Botella, defiende lo contrario. Agregó, en tono grave, que este problema es "preocupante", pues "afecta a la salud" de más de cuatro millones de vecinos de la capital.

La ministra, que fue alcaldesa de Córdoba, expresó su respeto por "las competencias municipales", pero recordó que los Ayuntamientos pueden adoptar iniciativas para paliar el problema, por lo que instó al equipo de Alberto Ruiz-Gallardón a que tome "medidas activas y urgentes", de las que enumeró algunas: "Reordenación del tráfico, mejoras en el transporte público y peatonalización o semipeatonalización de algunas zonas" de la ciudad.

Botella admitió que Madrid registró una media anual de 44 microgramos de dióxido de nitrógeno por metro cúbico, un gas irritante de las vías respiratorias producto del tráfico. La cota debía ser inferior a 40 microgramos, según la legislación europea. Madrid ha pedido una moratoria para cumplir la directiva. "Me preocupa que no se haga nada, que la única salida sea pedir una moratoria", reprendió Aguilar al Consistorio."Cuando los índices demuestran que la calidad del aire es pésima", insistió la ministra, "lo que no se puede hacer es mirar para otro lado ni cambiar los indicadores de sitio, porque [eso] es hacerse trampas al solitario". El fiscal coordinador de Medio Ambiente, Antonio Vercher, remitió el viernes pasado un escrito de 34 páginas al Consistorio en el que critica la supresión de seis estaciones de las zonas más contaminadas de la capital, por ser una forma de maquillar los datos.

El vicealcalde de la capital, Manuel Cobo, replicó ayer que la nueva red de estaciones medidoras de la calidad del aire fue aprobada por la anterior ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, por lo que "lo que era muy adecuado para el Gobierno Zapatero ahora no lo es para el Gobierno Rubalcaba", ironizó. Según Cobo, "el anterior Ministerio de Medio Ambiente textualmente nos dijo que le parecían muy adecuados los nuevos criterios en cuanto a las estaciones de tráfico que medían la contaminación atmósférica".

Una portavoz del ministerio admitió que hace un año hubo un intercambio de escritos y que finalmente el Gobierno central consideró adecuado el cambio de estaciones. "Aun así si una sola estación incumple la normativa se deben tomar medidas. Eso es lo relevante", explicó.

Para el vicealcalde, hay un propósito en las declaraciones de Aguilar: "Señora ministra, siga usted las instrucciones del señor Rubalcaba, que los madrileños nos hemos dado perfecta cuenta de que esto no es más que propaganda electoral", declaró el vicealcalde.

Cobo también criticó que Aguilar solo hable de Madrid cuando ciudades como Barcelona, gobernada por los socialistas, también incumplen el límite europeo. Recurriendo de nuevo al tono irónico, el vicealcalde aseguró que es "un honor que la ministra de Medio Ambiente se haya ocupado solo de los madrileños". "Para la ministra no existen otras ciudades en España, lo que hace que nos sintamos muy orgullosos y muy agradecidos de que exclusivamente se ocupe de Madrid".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2011