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Las cajas tienen liquidez para afrontar tres años de sequía en el mercado

Caja Madrid-Bancaja es la entidad que más debe apelar a los inversores - Las fusiones regionales tienen una holgada posición de tesorería

La gestión bancaria es un juego en un triángulo: capital, morosidad, liquidez. Los créditos no cobrados son los que se comen poco a poco el capital, hasta llevar a la entidad a emergencias con el paso del tiempo, si no se pone remedio. Pero la falta de liquidez puede provocar una muerte casi inmediata. Esta necesidad actúa como un infarto en el corazón del negocio financiero. Si una entidad no devuelve un crédito en los mercados internacionales, automáticamente se le corta toda la financiación y entraría en algo similar a una suspensión de pagos.

El Banco de España pidió a las cajas de ahorros que desglosaran dos grandes capítulos: su situación crediticia inmobiliaria (ver EL PAÍS del martes) y la necesidad de liquidez. Las 15 cajas, todas menos las diminutas Ontinyent y Pollença, han hecho públicos sus activos líquidos con los que tendrán que hacer frente a los próximos vencimientos de sus deudas. Con este cálculo se trata de averiguar cuánto tiempo podrían sobrevivir las cajas ante un hipotético cierre total del mercado, una circunstancia que los expertos descartan por ahora.

Las cajas afrontan vencimientos de deuda de 129.256 millones hasta 2013

Los activos líquidos del banco de Caja Madrid cubren un año de deuda

Las entidades tienen capacidad para emitir 88.000 millones en cédulas

El resultado es que las cajas en su conjunto tienen activos líquidos nominales por valor de 132.000 millones, entre ellos los que se pueden llevar a Fráncfort como garantía para obtener liquidez en el Banco Central Europeo (BCE). Esta cifra podría quedar en 105.000 millones netos después del descuento que realiza el BCE antes de entregar el dinero. Con esta cantidad casi podrían hacer frente a los vencimientos de las cajas de 2011, 2012 y 2013, que suman 129.256 millones.

Aunque podrían faltar 24.000 millones, los expertos recuerdan que también hay que tener en cuenta los ingresos por vencimientos de préstamos en un contexto de contracción del crédito en que parte no se renuevan.

Los datos hechos públicos reflejan que la mayoría de las entidades tienen un plazo holgado para atravesar esa hipotética travesía del desierto, pues sus activos líquidos superan a los vencimientos de los próximos tres años.

La entidad con la situación más ajustada es el banco que sirve de vehículo al sistema institucional de protección (SIP) liderado por Caja Madrid y Bancaja. Sus activos líquidos netos alcanzan los 15.869 millones frente a los 14.210 millones de deuda que les vence este año. En 2012 la cifra se eleva a 19.539 millones para suavizarse el ejercicio siguiente, con 7.993 millones. Rodrigo Rato, presidente ejecutivo del Banco Financiero y de Ahorro, que aglutina todo el negocio de las entidades fusionadas, comentó el lunes que su intención es trasladar "a partir de 2013 parte de los vencimientos pendientes".

De hecho, en noviembre pasado, la entidad canjeó activos que vencía en 2012 por valor de 4.000 millones por otros de nueva creación y con una rentabilidad más elevada. Es decir, pagó más dinero para evitar tener muchos activos que vencieran en 2012 y trasladó la deuda a 2015 y 2018.

Las siguientes entidades más dependientes de los mercados o del BCE son Unnim (la unión de Caixa Terrasa, Sabadell y Manlleu) y Banca Cívica (Cajasol, Caja Navarra, Caja de Canarias, Caja de Burgos y Caja de Guadalajara), que podrían aguantar dos años con el paraguas de la entidad dirigida por Jean-Claude Trichet.

La pregunta es cuánto tiempo mantendrá el BCE su manguera de liquidez. "Las entidades con más problemas de liquidez son las alemanas. Esto es un seguro de vida para la banca española porque no es esperable que el BCE corte la financiación", comenta José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney. Al margen de las opiniones, el BCE ha anunciado una subasta ilimitada en marzo próximo a un plazo de tres meses, lo que garantiza liquidez hasta junio de 2011.

El problema de acudir a Fráncfort a descontar activos es que "es una situación anómala que no se debería prolongar en el tiempo", comenta Alfonso García Mora, experto de Analistas Financieros Internacionales (AFI). "No es sano que la banca española dependa en un 15% del BCE porque se produce una situación inestable de descabalgue de plazos", apunta, en referencia a que se toma prestado a tres meses y se presta a los clientes a varios años. El uso o abuso de la manguera de dinero del BCE también es un factor mal visto por los inversores internacionales porque refleja el cierre de los mercados a la banca.

Sin embargo, en los datos hechos públicos por las entidades también se refleja que cuentan con capacidad para emitir 88.000 millones en cédulas hipotecarias, basadas en los préstamos de mayor calidad. También disponen de 29.163 millones avalados por el Estado que todavía no han utilizado. El problema de estos dos activos es que se colocan a precios muy altos, con primas por encima de dos puntos porcentuales.

Cuando las entidades no pueden colocarlos en los mercados internacionales, los venden a sus clientes en la red de oficinas. Es una fuente de liquidez, pero canibalizan la colocación de depósitos, por lo que es un juego en el que no se gana mucho.

Noelle Cajigas, responsable de Mercado de Capitales de España y Portugal de BNP Paribas, apunta que las cajas están buscando nuevas fuentes de liquidez, como la venta de participaciones cotizadas, de carteras de créditos y de negocios secundarios. "A diferencia de meses anteriores, ahora los gestores están mentalizados y se están buscando soluciones. Hay tranquilidad", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2011