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Entrevista:TROTAMUNDOS | Samanta Villar - Presentadora | EL VIAJERO HABITUAL

Sincretismo en Chiapas

Una mochila y algo de dinero le bastaron a la periodista barcelonesa Samanta Villar, que actualmente presenta Conexión Samanta en Cuatro, para recorrer México y Guatemala hace 10 años.

¿Se lanzó a la aventura, así sin más?

Hice el viaje con una amiga. El tema del alojamiento lo apañamos sobre la marcha.

Y eso ¿qué supuso?

Por ejemplo, en playa Mazunte, unos arenales preciosos en Oaxaca, dormimos en un sitio que salía a 300 pesetas de entonces la noche. Era un edificio a medio terminar que no tenía ni un solo tabique en el interior, solo pilares. Ahí atabas la hamaca, y a dormir.

A ese precio, les sobraría para comer.

No mucho, la verdad. Sobrevivimos a base de batidos de aguacate, tortas de jamón y queso y algo de pescado.

Si fueron hacia Guatemala, pasarían por Chiapas, ¿no?

Claro, y de hecho el pueblo de San Juan Chamula, cerca de San Cristóbal de las Casas, fue de lo que más me impresionó. Visitamos su templo, una iglesia de estilo colonial que por dentro no tiene banquetas ni baldosas; el suelo es de hierba.

¿Y qué es lo que ofician?

La ceremonia mezcla ritos cristianos y prehispánicos. En la que nosotros vimos sacrificaron un pollo y emplearon una botella de Coca-Cola para atraer energías. En ningún momento la abrieron. Simplemente se la frotaron por el cuerpo.

¿Guatemala resultó tan exótico?

Fue impresionante: Antigua, Tikal, el lago Atitlán... De ahí cruzamos de nuevo la frontera y fuimos derechitas a playa del Carmen, en Yucatán. Nos vino bien descansar. Luego me fui sola para México DF.

¿Y su amiga?

Yo quería ver el Museo Nacional de Antropología, que es impresionante, y mi amiga se quedó en la playa y vino después. Contraviniendo a todos los que me habían desaconsejado salir sola de noche, me fui a la plaza Garibaldi, donde tocan los mariachis.

Espero que no hubiera sobresaltos.

Resultó una noche fantástica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de enero de 2011